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sábado, 10 de octubre de 2015

VIVIR EN «MODO AVIÓN»


«Los pueblos son todos igualmente estúpidos, no hay diferencia. Depende de los individuos, no del sistema, el que se realice lo justo o lo estúpido y malo.»
Hermann Hesse

Despertarme sin despertador, regalarnos un beso agradeciendo un amanecer más. Alí, nuestro perro mayor, que nos siente despiertos acude a nuestra cama a darnos besos de alegría. Levantarme y abrir las contraventanas para ver como el nuevo día ilumina el cambiante jardín. Vestirme con la ropa que tengo más a mano. De camino a la cocina ya está esperando sus mimos mañaneros nuestra «lobita», una cachorrita, que apenas ha cumplido tres meses. Ya en la cocina sirvo agua para apagar la sed y facilitar la desintoxicación que nos provoca el simple hecho de vivir. Pasarme luego a saludar con piropos a las gatitas, rellenarles los comederos y abrirles para que corran entre las flores haciendo la ronda para mantener controlada la población de topillos.
Sin prisas ya estamos preparados para salir a dar un largo paseo con los perros por los bosques que nos rodean; caminar sin cámaras de fotos, ni «tabletas» ni móviles. Todo el tiempo para nosotros, para vivir y sentir todo el esplendor, el silencio musical y el equilibrio de la naturaleza viva, en estado puro.
Volver cansados, sedientos y sudorosos al calor del hogar. Yo preparo el desayuno mientras Manuel aviva la chimenea y va poniendo orden por la casa. Sentarse luego a la mesa a reponer fuerzas y saborear todo un completo desayuno hecho con mucho amor. Tranquilos, mirando a la comida o a nuestros ojos, masticando despacio, sin prisas; hablando de lo que haremos y de lo va surgiendo, haciendo planes y deshaciéndolos.
Yo sé dónde estoy, quien me quiere también; quien me necesite puede tenerme. Prefiero, eso sí, una visita a una llamada telefónica; prefiero recibir una carta a un email. Prefiero reunirme en el bar con los amigos a cualquier red social, pero aun así sigo manteniendo en ellas mis cuentas y mi correo electrónico que reviso más o menos una vez por semana, si me acuerdo. Conservo los móviles que se pasan la mayoría de los días durmiendo agotados sin energía; no me importa, para eso está «el fijo», y quien quiera localizarnos puede hacerlo. 
No vivimos aislados en una burbuja, vivimos un paraíso particular que se ha ido perfeccionando a base de esfuerzo, dedicación, tiempo y mucho amor. Vivimos sin renunciar a nada pero sabiendo escoger lo que más nos conviene en cada momento. 
Y si alguien se olvida de nosotros lo entendemos, nosotros de momento, y mientras la salud nos acompañe no nos olvidamos de nadie ni de nada.
Simplemente vivimos, enamorados, eso sí, de todo lo que nos rodea.
©Miguel Je   2015 Octubre

miércoles, 25 de febrero de 2015

L' Spill



«Y es que el destino no es una cuestión de suerte; es fruto de una elección.»

Una vez al describir a un amigo escribí de él que era mi misma imagen en un espejo. Recuerdo también que un día me atreví a decírselo y no me entendió lo que quería expresarle, y no por culpa de mi mal inglés pues llevaba apenas unas semanas viviendo en Londres y la verdad todavía me costaba, aún hablaba traduciendo mentalmente del español, así que hablaba lentamente y haciendo muchas pausas, por eso no era difícil entenderme lo que decía. Él entendió mis palabras pero no el significado de la expresión. Éramos iguales, como cuando te miras al espejo, ¡clavados!; pero como con la imagen de un espejo, no la puedes tocar, las separa un cristal. Esa sensación la tuve pasada apenas una semana de conocernos, por cierto, en una fantástica fiesta, guinda de una noche memorable de la que seguro escribiré en otro momento que venga más a cuento. Yo me estaba enamorando y eso me frenó, lo hizo porque me asustó, me dio miedo, miedo a perder la cabeza, miedo a perderme, miedo a sufrir; supe que sería así si continuaba. Esto ocurrió una noche mientras le esperaba a que llegase de la facultad -él también era biólogo. No le dije nada, ni por llegar tarde ni de mi premonición, simplemente nos lavamos los dientes, nos metimos en la cama e hicimos salvajemente el amor; y sí, digo bien, el amor -si hay algo que sepa diferenciar bien es follar y hacer el amor. Nos levantamos a comer algo y nos volvimos a lavar los dientes, otra manía que compartíamos. Hablamos y hablamos hasta que casi amaneciendo se quedó dormido y yo me levanté sigilosamente y me puse a escribir lo que se me ocurrió, empezando por:
 «Mounir duerme feliz como un niño chico, Mounir es mi misma imagen en un espejo, es mi revés, soy yo girado 180º, miro sus ojos y los reconozco míos…
Cuando uno se encuentra ante un espejo y se mira, ve. ¿Qué podemos ver? Todo lo que queramos, pero lo primero que solemos hacer es mirarnos a los ojos, miramos nuestros propios ojos. Un espejo es un gran libro lleno de respuestas, y de sorpresas o sustos...»

Hoy añadiría que un espejo no tiene por qué ser de cristal, todo lo que refleje una imagen es un espejo, nos podemos reflejar en los ojos de otra persona, incluso en los de la persona que amamos o de la que estamos locamente enamorados. También nos podemos confundir y creer que estamos ante un verdadero espejo y simplemente es un cristal que no refleja y si transparenta. Cuando realmente estamos ante un espejo nos vemos reflejados y empezamos a entender y a vernos realmente como se nos ve en él, como nos vemos nosotros a nosotros mismos; un espejo no nos dará la imagen de cómo nos ven los demás, salvo en una excepción: cuando enamorados nos miramos en los ojos de nuestro amor, entonces sí que podemos descubrirnos por los ojos de otra persona; ahí sí que podemos ver como se nos ve. No siempre estamos preparados para vernos realmente cómo somos, nos puede asustar vernos reflejados en alguien, es fácil que descubramos una realidad que no nos satisface. Ahora entiendo muchas sensaciones que en su momento malentendí pero que a pesar de ello puedo decir que reaccioné inconscientemente bien. Dejar una relación cuando estaba tan a gusto sólo porque creí ver que era mi reflejo es raro, no me extraña que Mounir no me entendiera cuando le dije que él era mi misma imagen reflejada en un espejo pero, sin embargo, luego si entendió los motivos por los que no quería continuar, seguramente él sentía lo mismo que yo: que ambos habíamos traspasado el espejo como Alicia. Yo me metí en él y me vi con sus ojos y a él le pasó lo mismo. Eso nos asustó y nos puso de acuerdo, no estábamos preparados, teníamos mucho que aprender y juntos nos era imposible. Aún así nos dimos un fin de semana juntos, los dos solos, dando rienda suelta a nuestro amor disfrutando de una primavera londinense rebosante de flores multicolores, luminosa a más no poder, sabiendo el día y la hora en la que la carroza se convertiría en calabaza pero ajenos completamente a los relojes. Fueron dos días y dos noches maravillosamente inolvidables en los que no sólo descubrí nuevos placeres, descubrí al mejor amante, al mejor amigo, me descubrí a mí, descubrí un Londres que no había visto antes, descubrí el poder del amor. Aprendí en cuarenta y ocho horas a quererme y a valorarme como nunca antes. El domingo después de comer en una terraza en Portobello me acompaño al metro y nos fundimos en un abrazo, y lloramos... Lágrimas de felicidad, lágrimas de despedida. Fue duro decirnos adiós, no lo hicimos realmente, solamente dijimos: see you again!!! Pero aún no ha ocurrido, él se fue al poco tiempo a vivir a San Francisco, como eran sus planes, a seguir con su investigación del HIV y yo también acabé volviendo a Madrid para continuar mis estudios de producción y realización de TV. Eran nuestros objetivos y los realizamos. No hemos dejado de saber uno del otro, por cartas, por teléfono, por email y ahora por facebook. Ha vuelto a Londres, ha conseguido lo que que quería, es un reconocido investigador en el mundo de la virología pero seguimos viviendo cada uno a un lado del espejo. ¿Quién de los dos se atreverá a cruzarlo antes?

©Miguel Je 2015 Febrero

lunes, 23 de febrero de 2015

LA HUMILDAD

«No envidies nunca la vida de una persona, pues no sabes cuánto camino lleva recorrido.»

Hay días de invierno que me son propicios para recrearme en la nostalgia. La mayoría de las veces me surge por intentar encontrar algo perdido entre mi desorden y otras por la necesidad de poner un poco de orden ante la llegada de algún invitado o invitados. Hoy, por ejemplo, ha sido porque no encontraba unos papeles del catastro; busqué en varias carpetas en las que por lógica deberían estar, por contener documentos oficiales, y nada. Miré por estanterías, entre mis papeles mundanos, en carpetas con recortes y hojas de periódicos ya envejecidas con artículos escritos por nosotros durante los años del «boom inmobiliario»; y nada. De repente, encima de la impresora, vi una montaña de papeles y me lancé a ella. La revisé meticulosamente; había un fajo de quinientos folios aún vírgenes más unas cuantas revistas de Rock de Lux, fotos, un libro sobre el cine de Almodóvar y dos carpetas: una transparente y otra de cartulina amarilla, precisamente fue ésta la última que examiné, y nada más abrirla me encontré con un texto escrito aún con la «olivetti» eléctrica que, todavía, conservo -es que soy tan sentimental que nunca me desprendo de aquello que amé, y esa máquina tiene su propia historia, y hoy no toca, pero recuérdamelo otro día y te la cuento-, tenía un título centrado en mayúsculas: «LA HUMILDAD». Seguí leyendo:

   «Paciencia y confianza no deben faltarnos nunca, pero en esta sociedad de fin de siglo son difíciles de conservar. Pararse y mirar no es tan fácil, hay tanto que ver y, además, los problemas que nos surgen cada día nos aceleran y por tanto nos ciega impidiéndonos valorar lo bueno que, también, siempre nos rodea. Vivir en esta sociedad cuesta cada vez más, al menos a mí y también es lo que veo a mi alrededor: vivir mata... y fumar remata -por cierto, últimamente no paro de fumar, he de controlarme-.  La sociedad está programada, y si uno se sale del ritmo exigido acabará por perderse en el universo del caos; atemorizados les gusta tenernos. Y digo yo que toda bendición que no es aceptada se convierte en una ilusión para ellos y una maldición para nosotros. Por ejemplo: si el solitario es una maldición de familia el misterio del solitario es su bendición aunque no sea su mayor ilusión. He oído muchas veces que cuando uno desea algo todo el Universo conspira para que puedas realizarlo pero, por experiencia, puedo decir que no siempre sucede instantáneamente  este hecho pues lo deseado ha de sernos realmente necesario para nuestra evolución.
La vida está llena de ciclos, todos lo sabemos, pero lo difícil está en sobreponernos a ellos. Un ciclo sólo nos prepara para el siguiente, por eso pienso en la gran importancia que tiene la  humildad, una  virtud imprescindible que nos capacita para aceptar nuestra evolución. El diccionario define en su primera acepción esta palabra como una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento; la segunda se refiere como la bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie; la tercera: sumisión, rendimiento. Yo añadiría que la humildad es un sentimiento de la propia inferioridad. Ser humilde es ser consecuente, es no ser como no nos gusta que sean con nosotros;  ha de haber una relación lógica entre los principios y la conducta de una persona. Cuando algo no va bien no debemos dejarnos arrastrar por la inercia pues eso sólo nos conducirá a algo peor.
Hace unos meses decidí cambiar de ciudad pensando que con el cambio solucionaría una vida que no me llenaba. Cometí un tremendo error escapando de un problema en vez de solucionarlo,  y éste me llevó a otro y así hasta encontrarme en el caos. No fui humilde, ni por tanto consecuente y ahora no puedo borrar nada de lo que me ha pasado. Voy a ser humilde ahora, reconozco mi error...»

Uff, han pasado tantos años, tantos como dieciséis, y ahora lo entiendo todo... Gracias a mi ataque de humildad ese día estoy hoy aquí, y es más, puedo decir que ha sido un tortuoso pero divertido camino para llegar al mejor lugar: el pueblo donde me crié, el pueblo de mis más tierna infancia. Reconocer mi equivocación fue un primer paso para acabar volviendo a resolver los problemas de los que había escapado. Y aquella dura vuelta ahora la veo perfecta, me hizo crecer, me hizo ver, me hizo saber, me hizo encontrar el verdadero amor, el amor incondicional; sí, ocurrió porque ya estaba preparado para corresponderlo.

Sigo leyendo:
«... y afrontando el trabajo necesario para salir del pozo. He viajado sólo pero he implicado a más personas en mi caída. He perdido a mi pareja, le he abierto los ojos y me ha visto: le he mostrado lo peor de mí, no ha podido soportarlo y me ha abandonado.. Ahora estoy solo y hundido; reconozco mi debilidad y lo poco que soy sin su apoyo. Mi pareja... mi pareja... ¡¡¡No!!!  ¿Ya puedo decir su nombre sin echarme a llorar? Veamos: VICTOR. Víctor, Víctor... Y me eché a reír, ¡hacía tanto! Victor era mi único punto de referencia válido.
Ahora estoy solo ante mí. Yo soy todo lo malo y lo bueno que tengo. No me queda más remedio que quererme y seguir mi evolución; si no me quiero yo, ¿quién me va a querer? He de levantarme de mis ruinas y caminar lento, humilde y sumiso; cuidar de lo que me rodea y generar yo mismo un círculo de Energía positiva.»

Fue un buen paso, una buena reprogramación que funcionó. Volver a la gran ciudad desde ese momento me costó apenas unas semanas. Es verdad que a partir de ese momento el Universo acordó organizarlo todo para que yo volviera a Madrid. Por poner un ejemplo: en pocos días una amiga me contó que otra actriz amiga suya se venía precisamente de allí a trabajar al parque de ocio Terra Mítica y estaba buscando un intercambio de casa. Eso fue perfecto, ya no necesité más detonantes. Nos caímos bien, le gustaban los animales... eso me dijo la muy zorra y me lo creí: le dije que había un gato que venía a comer a menudo y que entraba por una ventanita del baño, que no se la cerrara y le pusiera comida en su cuenco, un cuenquecillo lila; esa fue mi única condición para intercambiar las casas. Todavía me estremezco cada vez que limpio esa ventana y veo los arañazos de mi adorado Aurelio por tratar de abrir la ventana, en fin...

«... Todavía es Otoño, pero es el más frío de estos últimos años; los nativos de la zona lo comentan, y yo lo sufro a pesar de mi helado corazón. Las noches se hacen demasiado largas y solitarias para ahogarme en lágrimas borracho de libertad. Todo es más duro sin un hombro sobre el que reposar la cabeza y mi cuerpo se tensa de añoranza. Mi mente cansada busca algún recuerdo agradable para perderse y poder descansar. Con los ojos cerrados veo otra ciudad: es Venezia, donde hace años nos prometimos amor eterno... No quiero pensar que todo terminó, no quiero despertarme del sueño y encontrar tu lado vacío. Amanece un nuevo día y sin ti, existe, aunque no lo quiera, una nueva realidad.

No me queda más remedio que aprender a vivir con tu recuerdo y sin tu presencia. No me queda más remedio que aprender a vivir sin tu recuerdo. No me queda más recuerdo que aprender a VIVIR.»

Y aquí sigo: aprendiendo a vivir viviendo.

©Miguel Je 2015 Febrero

martes, 4 de febrero de 2014

Mi padre, mi sastre, mi maestro.


«Perdimos lo que no teníamos; son maneras de encontrar.»

Hace dos años era domingo, hoy es miércoles. Hace dos años estaba en el este, hoy estoy en el oeste. Hace dos años yo emprendía viaje hacia aquí, hoy voy hacia allí. Hace dos años conducía llorando, hoy lo hago sonriendo y cantando las mismas canciones que sonaron en todo el trayecto una y otra vez durante las diez horas que tardé en atravesar la península de un extremo al otro. Diez horas de lágrimas, diez horas de rabia, diez horas hablándote entre gemidos, y tú sin decir nada, ¿qué podías decir si estabas muerto? Sólo podías escuchar todo lo que en vida no había podido decirte, quizás porque nunca había tenido el valor de hacerlo o porque pensaba que no te interesaban. Ahora sé que yo estaba equivocado, ahora sé un poco más, ahora como puedes ver soy más simple, menos orgulloso y mucho más práctico. Desde que te conocí, con cuatro años, nunca nos entendimos. Te odié durante demasiado tiempo, luego pasé por una etapa en la que te ignoré y sólo unos meses antes de que sonara el teléfono ese domingo a las ocho de la mañana me di cuenta de que te quería, creo que lo descubrí en el mismo momento en el sentí que yo te importaba y que siempre había sido así. El día en que mi hermana mayor me comunicó tu muerte (la pobre ha tenido que darme las dos noticias más jodidas de mi vida) me di cuenta de yo fui el que te cerró la puerta de mi corazón, y lo hice porque nunca te perdoné que me arrancaras de mi lugar, de mi Tuiriz querido, del lado de mis tíos con los que me había criado en la casa «encantá». Para mí eso fue terrible. Recuerdo la primera noche que pasé con vosotros en aquel caserón por el que paso de vez en cuando, y que cuarenta y cinco años después aún me da escalofríos. Esa noche la pasé llorando en aquella cama con colchón de hojas de maíz, primero a gritos hasta que oí a mi madre decirte: —Pobriño vou a sua cama... Y tú le respondiste con tu voz de mala hostia: —Deíxao que chore que é un mal nacido!!! Yo me callé, y pensé que no te iba a dar el gusto de oíme llorar. Tenía cuatro años pero ya era tan zorro como tú. Y sí, seguí llorando, pero en silencio, y me prometí hacerte la vida imposible. Debí de conseguirlo, pues no tardaste ni un mes en volverte a Londres. Volvías cada año pero nada; no nos soportábamos. Yo nunca hablaba de ti. Me creí huérfano, y me funcionaba. Pero cuando yo estaba a punto de cumplir dieciocho tú te jubilaste y volviste para instalarte y joderme mis planes y mi cómoda existencia. Sí, me hiciste daño, mucho daño; y a veces el daño no se cura, pero yo lo hice consiguiendo que me echaras de casa. Y ahí dejaste de existir una vez más para mí. Durante unos cuantos años tuve pesadillas contigo, pero un día me olvidé; o me curé. Muchos años después recordé que tenía un padre cuando la vida se me torció, y te pedí ayuda, y me ayudaste. Unos años después volví a recurrir a ti, esta vez de una manera muy sucia, lo reconozco, y a pesar de todo volviste a hacerlo; lo siento. En ambas ocasiones te di las gracias. Ay, no era mi intención recordarte estos escabrosos hechos, pero ya ves… No te había pedido perdón nunca. Por alguna razón se dice que nunca es tarde para hacerlo. Sé que te hice daño, nos hicimos daño, pero tú lo has enmendado. Tú me devolviste todo lo que un día me quitaste; todo, y más. Puede que nadie lo entienda pero así es, si viví tantos años sin ti a mi lado, desde ese domingo no te has separado ni un momento, y cada día me cuentas y me enseñas a vivir y me haces entender todo lo que has hecho por mí. Te has metido dentro de mí y te has quedado, y disfrutamos juntos de la vida, de la tierra, de las pequeñas cosas, de los momentos; me haces reír, soñar y amar. Y encontré el lugar gracias a ti, el mismo lugar donde con nueve meses me dejaste; el mismo donde tu naciste, el mismo al que tú volviste desde Londres. El mismo al que tú me trajiste desde Alicante, en el que descansan tus huesos, en el que bailamos sin cerrar los ojos, en el que nos moja la misma agua, en el que nos ilumina la misma luna, en el caminamos a ningún lugar, en el que no nos hacen falta los suelos, en el que hay tantos caminos para andar. Y por fin ya no me arrepiento de ná, ni tú tampoco; este camino sí que me llena. 
Recuerdas que te enfadaste cuando te enteraste que estaba estudiando Biología, y yo continué todavía con más interés, y me especialicé en Genética… 
Y ahora lo entiendo todo. Llevo tus genes, somos como dos gotas de agua. Los dos nos criamos en la misma casa, los dos nos fuimos de esta tierra, los dos nos perdimos por el mundo, los dos quisimos volver y quedarnos solos. Los dos tuvimos un hijo y dejamos que se criara lejos, pero tanto yo, tu hijo, como el mío, volvimos al padre... Como dice Charo, la madre de Fer, «la genética ha triunfado una vez más». 
Sé dónde te escondes: allí donde se esconde el sol, entre los colores de las flores, esas que me pediste un día que te llevara cuando te murieras. No sé porqué, o sí, pero te empeñaste en repetirme que querías siempre flores frescas en tu nicho, y ya ves, ya no te fallo, lo único que me has pedido lo cumplo, y con alegría. No pasa un día que no vaya a ver tu nicho, siempre que no estoy en el este… Tó los días, y tú calladíto, pero sonriéndome desde un rincón, tan guapo, siempre elegante, como el gitano fino que nunca dejaste de ser; como buen sastre, el mejor de Londres. ¿Y sabes una cosa que nunca te dije? El día que me presenté en tu casa con mi Manuel, y vi que le dabas dos besos, supe que por fin había encontrado a mi amor. Él también te quiso desde ese mismo momento. No hiciste preguntas, estuviste encantador, alegre, nos preparaste la tortilla más rica que comimos nunca, con tomate y cebolla. Manuel siempre recuerda ese día e intenta conseguir hacer una que sepa igual y un día lo conseguiremos, cada vez nos acercamos más. No sé para que te lo cuento, pues tú lo ves todo a través de mis ojos, que son los tuyos, pero para que quede constancia de la realidad, lo escribo. Manuel sigue tus pasos, cuida de las Tierras como lo hacías tú, las ama todavía más que yo. Y Fer cada vez que viene aquí dice que siente que se le para el tiempo, y ama el flamenco desde la primera vez que vino aquí, él tiene también tus genes. ¿Y Manuel?… ¡Ha mutado! Oh!!! Bendita genética!!!
Y no olvides nunca que te esperamos to los días, pa mirarte y pa decirte, tantas cosas!!!

©Miguel Je  Febrero 2014

miércoles, 28 de agosto de 2013

Jugando con los recuerdos de mi infancia





«Cuarenta y cuatro años después y la vida sigue igual»

Si en el mes de mayo del año pasado me dijeras que iba a estar viviendo en la casa donde pasé mis primeros cuatro años de vida te diría que te habías vuelto loco, y si me lo hubieras pedido te hubiera dicho un «no» rotundo; pero ya ves, aquí estoy: feliz, decidido a quedarme y con una serena naturalidad, como si nunca hubiera tenido otro hogar. Una sencilla casa del siglo XIX que pasó de generación a generación hasta llegar a mí, más bien yo llegué a ella. Tú me dejaste aquí con apenas unos meses de vida en la misma casa en la que habías nacido y tú mismo me arrancaste engañándome cuatro años después para volver a dejarme a pocos kilómetros en aquella triste caserón en el que nací. Pero como queriendo arreglar lo que un día estropeaste me volviste a traer regalándomela aunque por ello diste tu último suspiro. Ya ves que vueltas da la vida. Me arrancas de un maravilloso paraíso para que conozca el mundo y cuando tú lo abandonas me atraes de nuevo al paraíso olvidado. Sigues siendo todo un misterio, pero conociéndome cada día un poco más, te conozco también a ti, porque para eso llevo tus genes. Es curioso que hayas tenido que morirte para que descubra que me querías como un buen padre debe de querer a su hijo pero al que nunca quiso conocer, o quizás me conocías demasiado por ser tan semejante a ti. Me río, eres increíble, me educaste por telepatía y encima me siento orgulloso de tu obra y como puedes ver la continúo con tu ayuda, con mis genes, con mi fuerza, con mi tremenda intuición y con ese gran amor del que ahora estoy seguro que en mis primeros días me entregaste.
¡No te rías! Ahora estoy cansado de la noche y no quiero perderme el amanecer, ya ves que es muy tarde ya, pasan de las cuatro así que ahora ilumíname pero dentro de mis sueños. 
See you again! Thank you by nothing, thank you by all. Thanks!!!

©Miguel Je 2012

martes, 27 de agosto de 2013

Hablando con mis muertos.



«Escribo para intentar explicarme lo que no entiendo.»
Miguel Ángel Muñoz

Jamás se me ha aparecido la Virgen, ni he tenido llagas de repente, ni he visto llorar sangre, pero lo que sí me sucede habitualmente es que me hablan mis muertos más queridos. No oigo su voz, pero los escucho en mi interior, me hablan pausadamente, son mensajes cortos -menos, incluso, de 140 caracteres-, claros, concretos y concisos. Mantenemos, a veces, breves conversaciones. Estos últimos días se me reveló mi madre varias veces. Casualmente ahora está aquí, leyendo lo que voy escribiendo, no dice nada, está atenta, mueve sus cristalinos ojos azules a la vez que voy añadiendo «hormigas» (caracteres). Cuando paro de teclear, para comprobar lo escrito, siento como sonríe y me dice: —¡Venga sigue, que me tienes en ascuas! Yo voy y me paro, y sin abrir la boca le digo que me apetece un cigarro.
—¿Acaso no has fumado bastante hoy? Su tono ha cambiado, se ha puesto seria, yo también. Me toco los labios con el pulgar, pienso unos segundos y le contesto: —Pues no… ¡¡¡«Only one»!!! 
(Rogándole). —Hoy es día 30 de diciembre del 2012 desde hace dos horas y media, y tu sabes que ha sido una sola vez. Vuelve a sonreír!!! —Qué «fulero» eres, non sei a quen te pareces? ¿A quén vai ser? A teu pai!!! -respondiéndose ella misma.
Yo ahora también me río y no me corto y le contesto, y eso a sabiendas que odia que le «conteste»: —Pues yo creo que me parezco más a ti, tú eres aún más pícara que yo. Bueno, ¿nos hacemos ese cigarro o qué? —Veña, sempre o foches e seguirás sendo un antoxadizo. ¿Acórdaste…? «Mina tero cereixas!!! Mina tero totós!!! Mina quero augardente!!!…» —Sí, vale, pero también le consultaba, le pedía su opinión: «¡Mina! ¿Levo a paxara ou non levo a paxara?»
Mi tía Herminia no sólo me habla sino que además desde que se fue allá por el 85 no me ha dejado apenas un momento, me ha cuidado y protegido toda mi vida; todavía de vez en cuando se mete en mis sueños y me cuenta un fantástico cuento de ladrones que nunca se acaba.

—¿He oído mi nombre? —¡Vaya, la que faltaba! Se lo dije cariñosamente, no creáis. —Pues yo no!!! ¡Estoy harta de tenerte siempre encima! Suelta mi madre con ¡una sorna!, y ah!!!, ahora que lo pienso, lo de estar siempre encima lo dice literal porque Herminia está en el último nicho, el tercero y mi madre en el bajo. —¡¡¡Qué estás cuchicheando??? Me dicen las dos a la vez y en esto que se escucha a mi padre malhumorado: —Estas no son horas… Shit! ¡¡¡Cona que o pariu a quen se lle ocurríu meterme no nicho do medio!!!
No recordaba que mi padre fuera tan mal hablado, pero sí que cuando él dormía quería que todos estuviéramos también durmiendo. Así que me voy a hacer un cigarro, como cuando lío un cigarrillo me concentro únicamente en lo que estoy haciendo pues pierdo sintonía y ya no sé si la volveré a coger, pero lo que sí sé es que pienso escribir lo que necesitaba explicarme. Ahora vuelvo!!!

Ya estoy aquí, entre humo verde, thinking in green… —¡Xa era hora! ¡Mira qué eres lento…! 
Mi madre siempre me ha vendido muy mal. Recuerdo cuando venía mi tía Oliva, su hermana más joven, y le decía que me llevara al pueblo pero que no me devolviera más porque «non pode ser mais trasto do que é». Rápidamente saltó Herminia con un acento cubano residual, que me sobresaltó, adquirido en sus años de juventud en La Habana: —No es lento, es meticuloso… Mi madre la interrumpió: —Lleva el mismo camino que el tío Pepe, se morirá de cáncer de pulmón de tanta fumeta. —¿Quién me nombra? —¡¡¡Oh, Pepe, cuánto tiempo!!! Dije conmocionado; mi tío Pepe que descansa junto a dos de sus hermanas Herminia y Manuela… —¡Oh, meu Miguel! Sé que te acuerdas mucho de mí. Ya ves aquí estamos todos juntos… Ah, antes de que me olvide tengo que darte las gracias por haber puesto mi nombre en la placa. Siempre supe que me querías a pesar de no querer nunca dormir conmigo… —¡Manuela! —Siempre te gustó la noche, viniste una noche, casi de madrugada a despedirte de mí a aquella maldita residencia de la Xunta, no sé cómo te dejaron entrar a esas horas, debían de saber que me quedaban horas. Me contaste lo mal que estabas, lloraste al verme tan débil, con tan poca vida ya, me acariciabas la cabeza sorprendido de mi poco pelo y tan corto… ¿Echabas de menos mi moño y sus horquillas? —¡Ya está bien, hoy es mi día! Hoy hace un año que resbalé es aquella jodida rampa, jamás pensé que me moriría de frío, jamás pensé que nadie me oiría pedir auxilio… Rápidamente le cortó mi padre: 
—Segunda, ahora ya sabes que hay que tener cuidado con lo que se pide, ya ves que puede cumplirse. —Xa, querido, pero eu cando decía que me gustaría morrerme nun accidente pensaba nun golpe que me deixara no sitio e non darme un bon trastazo e non poderme apañar pra salir da fodida obra. —Po lo menos dormicheste e non te enteraches de nada pero eu morría en vida cando non te encontrábamos. Estabas tola, tan presumida que non podías pasar sin pintarte os morros… —Estaba de pasarme, se non fora pola barra de labios sería por outra cousa. —Pero se tuveras cabeza non habrías ido sola, como una raposa. —Venga Segundo, no te enfades, que no estuvimos tantos días separados. —No te jode, haber venido a por mí tan rápido… —No te iba a dejar en esa residencia llena de lagartas. —As únicas lagartas eran as fillas de puta das monxas, que me quitaron o anillo e o reló que me regalou o Derick. —¡No me digas! ¿Y pretendéis hacerme una misa en unas horas? Me está hablando a mí… ¿Qué le digo…? —¿Qué te digo? Yo tampoco estoy de acuerdo, no es que odie a la iglesia, ni a los curas, pero simplemente no me interesan. Te podría decir que la idea no fue mía, pero tampoco expuse mi negativa. Sé que una misa no es lo mejor que te podemos ofrecer, ni lo que más te gusta, pero si al menos eso sirve para que nos reunamos tus allegados pues lo acepto, lo malo es que no todos pensamos lo mismo y hay varias deserciones, ya las verás o a lo mejor ya las sabes.
Bueno yo lo celebraré recordando anécdotas… He arreglado la casa, he puesto flores, aquí, no en el nicho, yo como tú: «las flores en vida». Bueno, ¿qué te parece? Cuesta y me cuesta decirte que si te pierdo me perderé, pero no te perderé, te cuidaré dentro de mí. Ahora no digas nada porque voy a hacerme otro cigarro. Shiiiii… ¡¡¡Qué te conozco!!!

(c) Miguel Je 2012

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los locos que el mundo no traga




«Los locos que el mundo no traga nos juntamos al amanecer, dando vueltas a un sueño probable, a un amor que no ha podido ser».

He cumplido 49 años y sigo masticando, masticando y masticando, quizás porque la digestión empieza en la boca; lo sé muy bien, y no sólo porque haya estudiado hace ya muchos años biología y que hubiera sacado una buena nota en «fisiología animal», lo sé sobretodo porque me he pasado la vida masticando para poder digerir, sin que me provocara otra úlcera, demasiados sucesos ocurridos a lo largo de tantos años ya. Por todo, he tenido que aprender a masticar muchas veces, no sólo los alimentos que ingiero sino también los incontables problemas que me han causado las relaciones con mis familiares más directos, para poder tragármelos sin que me produzcan una indigestión.  Este último cumpleaños ha sido maravilloso, el que más, pero también ha sido ligeramente trágico. Tiene que haber de todo para valorar mejor lo bueno.
Ahora que soy huérfano y que sólo me quedan mis hermanas y sobrinas como familiares más directos de sangre entiendo lo importante que eran mis padres para mi equilibrio emocional. Yo adoré siempre a mis dos hermanas y a sus hijas pero este último cumpleaños me abrió los ojos; será que estoy rozando el medio siglo y eso pesa, para bien, claro.
Fue mi segundo cumpleaños sin mis padres vivos y uno más, de tantos, sin todas ellas; y eso que las cinco están vivas. Unas por una cosa y otras por otra se limitaron a felicitarme por teléfono, pero hubo una que ni eso y otra que lo hizo por el «facebook», eso sí por mensaje privado. A ninguna se le ocurrió que uno de mis ansiados sueños era pasarlo con ellas, que conocieran de primera mano como me divierto, que se interesaran por conocerme, por conocernos, porque desde hace ya muchos años yo ya no estoy solo, también tengo una familia que me llena y me colma de felicidad. Ellas ni se lo imaginan lo felices que somos, pero… (siempre hay un pero) no estuvieron conmigo. En mi gran fiesta no faltó nadie verdaderamente importante en mi vida, salvo ellas; incluso mis amigos de facebook -otra gran familia- estuvieron conmigo en algún momento dedicándome un poco de su valioso tiempo con emotivas palabras que algunas me hicieron llorar de felicidad. Por no faltar no faltaron ni mis padres convertidos en dos exóticas mariposas inmensamente bonitas que se pusieron a revolotear a mi alrededor haciendo vuelos auténticamente acrobáticos, pero no estaban ellas; y eso duele, y mucho. Así que no me quedó más remedio que masticar una y otra vez mi enorme disgusto y tragármelo bebiendo de nuevo mis lágrimas aderezadas esta vez con azúcar y con miel, pero bailando con mis contados allegados y con las majestuosas mariposas, que eran ni más ni menos que mi padre y mi madre -al menos eso quise entender-. 
A la mierda disgustarme por eso, a la mierda se puede ir todo aquel que no me quiera. Yo no puedo pretender cambiar a las personas, puedo ofrecerles un ambiente mental positivo que propicie el cambio, pero no puedo hacerlo en su lugar. Cada persona está en el mundo para aprender sus propias lecciones, y si yo hiciese el examen por ellas, simplemente volverían a reproducir el tipo de situaciones que les permitirían aprender lo que necesitan. Lo único que puedo hacer es amarlas y dejarles ser como son, sabiendo que la verdad está siempre en su interior y que podrán cambiar en el momento en el que quieran hacerlo. 
Por ejemplo mi hermana mayor lleva más de una semana sin poder dormir y yo le pregunto si tiene alguna preocupación y me dice que no, que las de siempre, pero cuáles son las de siempre? Yo, la muerte de mis padres, sus hijas, la relación con su marido, el no haber hecho por mis padres lo que debería haber hecho, o sea: haberlos llevado a vivir a su casa y no haberlos ingresado en una residencia, el no haberme dado todavía (18 meses después de que hubieran muerto mis padres) la vajilla que mi madre repetía una y otra vez que era para su hijo, el haberse adueñado de la casa en la que crecí con mi madre nada más fallecer ellos sin dejar que yo pudiera hacer uso de ella mientras yo solucionaba los complicados trámites burocráticos del testamento ya que ella decía que no tenía la cabeza para esas «cosas», obligándome a recorrer cada día durante cinco meses 90 kilómetros con el consiguiente riesgo y afrontando el cansancio y los gastos que ello implicaba, y eso sin contar que tal decisión por su parte me obligaba a vivir en una casa en ruinas sin calefacción ni agua caliente… No lo sabe, no lo sé, realmente no sé si es algo de esto o es todo el conjunto o es quizás el hecho de sentir que ella fue la menos favorecida con la herencia. Pero realmente acaso ella necesitaba el dinero o la casa que tiene cerrada a cal y canto, que ni siquiera le importó que se murieran las plantas que tanto cuidó mi madre y luego mi padre cuando ella no pudo, yo le pedí un día algunas casi moribundas que conseguí salvar y que ahora están tan hermosas como si mi madre viviese. O acaso ella necesitaba unas fincas de las que no se ha hecho cargo y por las que no siente nada. Todo es una mierda. Aún recuerdo una vez que yo estuve ingresado y le pedí si podía ir a su casa al recibir el alta mientras terminaba de recuperarme y me dijo que tenía que consultarlo con su marido y al día siguiente me contestó que él había dicho que no. Qué soy su hermano, cojones!!! Qué le pedí ayuda y qué me la negó!!! A su hermano!!! Qué le avergüenza tener un hermano casado con otro hombre? Qué tiene un hermano que no quiso nunca conocer, qué no sabe ni lo que he hecho en la vida ni a que me dedico, no lo sabe ni quiere saberlo. Qué muy buenas palabras pero que sus hechos le delatan. Qué lloro un día sí y otro también cada vez que la echo de menos, qué ni siquiera se imagina que la quiero de verdad, que me preocupa su salud y su estado de ánimo, que deseo que sea feliz y que no me permite hacer nada por ella, sólo quiere poner tierra de por medio, que no se alegró de mi vuelta a Galicia, que nos vemos ahora menos que antes pero me sonríe cuando me ve, parece que lo pasa bien a nuestro lado pero le cuesta venir o invitarnos a su casa, siento que para ella soy una pesadilla. Eso debe de ser muy triste… Para mí lo es al menos. Coño, nunca me pregunta por nada importante de mi vida sólo por lo superfluo o por nada… Pero yo la llamo habitualmente, dos o tres veces por semana, porque lo necesito, a mí si me hace falta para mantener una buena salud mental, para no separarnos definitivamente. Nos invitó a pasar las Navidades en su casa y luego nos dijo que estaba enferma, y sería verdad pero con más motivo tendríamos que haber ido… En fin que si lo piensa tiene muchas razones por las que no dormir y ya no hablo de sus otros problemas más íntimos, Quizás se sienta culpable por haberse enfermado de pequeña y de que mis padres se arruinaran para poder curarla, teniendo que emigrar al extranjero para poder darnos estudios privándome a mí de criarme junto a ellos; pues precisamente esto no debería ni pasársele por la cabeza, sin embargo se lo escuché alguna vez, fíjate!!! En definitiva con estas palabras salidas de mi jodido corazón quiero zanjar o arreglar de una vez esta relación tortuosa para mí y peligrosa para ella. Quiero que piense si me necesita, si nos necesita y quiere ser una hermana como dios manda, cogiéndole prestada esta expresión «machaconamente» repetida por el actual presidente de gobierno o que «carallo» quiere? Creo que ni ella lo sabe.
Quiero saber qué pasó. He arreglado esta casa para que la usásemos todos, ella si tiene las llaves de mi casa. Quiero que este sea el último cumpleaños en el que lloro de impotencia. El anterior fue diferente y tampoco sé el porqué pero para eso escribo: para no olvidar, por eso me ayudará leer lo que escribí hace un año, así que aquí lo tengo ya y no voy a perder ni un segundo.

19 de Agosto del 2012
Desde hoy tengo 48 años. ¡Cuarenta y ocho! De repente fui consciente, mis manos asían con fuerza el mango de un artilugio rudimentario, muy antiguo pero a la vez tremendamente efectivo para limpiar la vieja moqueta de nuestro recientemente adoptado dormitorio en la preciosa casa heredada en otra ciudad, en otro país. Disfruto desde siempre de todo lo que hago, por más insignificante que sea o absolutamente intranscendente. Soy así, siempre lo he sido y doy gracias por seguir siéndolo a mis recién estrenados 48 años. Mi viejo iMac blanco amenizaba mi labor doméstica con la música de mi biblioteca iTunes, la banda sonora de toda mi vida. Las canciones me han acompañado desde muy niño, se lo debo a mi padre, a mi madre que de joven cantaba cada día y a mi tía Herminia que toda ella era música y armonía. No podría por tanto vivir sin música, sería como vivir en blanco y negro.
Pues... No prestaba atención al estar concentrado en dejar la moqueta perfecta, cuando de repente unas notas de piano acompañadas de unos acordes de guitarra española me paralizaron, y mi cuerpo se estremeció. El mundo se paró por un instante, mi reflejo en el viejo espejo del armario se fue nublando porque de mis ojos empezaron a caer lágrimas sin fin. Ray Heredia empezó a recitar y yo con él con una voz rota que me salía de las entrañas: «Esto va dedicado a todas las mujeres bellas de la vida que viven nuestras historias, nuestros momentos y nuestros lamentos». Entonces empezamos a cantar: «El infierno de tu gloria ha pasao por mí, ahora siento y pienso adentro: alegría de vivir» y yo no pude más pero él siguió: «…Alegría de vivir, cuando estás cerca de mí…». Yo lloraba cada segundo con más intensidad. Esta canción para mí significa mucho, me trae demasiados recuerdos y muchos sentimientos, sentimientos duros.
Este es un cumpleaños diferente, esta vez no estaba pendiente del teléfono, de hecho aquí no me hace falta y cuando necesito llamar todavía quedan cabinas públicas. Nadie iba a sorprenderme si no estaba a mi lado, y por primera vez en muchísimos años no tenía que esperar una llamada que nunca llegaría. A mi madre aún le gustaba menos hablar por teléfono que a mí, pero luego en la intimidad disfrutaba de la conversación, como yo. Hoy ya me han felicitado los dos, de ambos me acordé al despertarme porque había soñado con ellos y mirando en mi interior descubrí los regalos. Estaba tranquilo, sereno, feliz, acompañado por mi ángel (mi amor), sin prisa, sin preocupaciones… Tenía lo que siempre había soñado. Ahora que ya no están me siento más unido a ellos. Les siento presentes. Hablan por mis pensamientos. Los veo alegres, incluso orgullosos de mi vida y más de lo que estoy haciendo. A veces me miro en el espejo y le veo a él… Y me sonríe. Por eso cuando me vi en el espejo del armario, agarrado al mango del «limpiamoquetas» lloré. Lloré porque le vi a él feliz bailando al tiempo que limpiaba. A mi padre le he visto reír y bailar bastantes veces pero hace muchísimos años. No tuvieron una vida fácil, pero realmente todo lo hicieron por nosotros, sus hijos. Cumplieron su objetivo y se marcharon, no fuera a ser que nos dieran demasiado trabajo. Lloré, no de tristeza, la canción de Ray Heredia me llevó a ese punto concreto de sentimentalidad para poder ver y ser consciente de mi estado, de mi realidad. Lo que vi me enterneció, fue como si en cuestión de segundos mi vida se proyectara como una diapositiva, y lo que se ve transmite equilibrio, incluso belleza… ¡Aprobación! Esta sensación fue lo que me desencadenó el llanto.
Llanto por tener alegría de vivir, lágrimas por sentirme plenamente feliz. Satisfecho de haber dado un giro a mi vida, tranquilo por esta mudanza.

(c) Miguel Je 2013

1 comentario:

  1. Miguel me duele mucho verte pasar este tipo de trances, porque me identifico plenamente contigo, creo que no es un hecho ni casual ni aislado, la verdadera familia está en lugares insospechados, por eso, nunca me resultó especialmente difícil romper con quien nunca estuvo a mi lado, en este caso, mis cuatro hermanos y mi propia madre, a la que visito cada tres meses y que cuando estuve a punto de morir en el hospital cuando estuve con el infarto, no tuvo ni tiene ni tendrá la gallardía de irse a ver a su hijo mayor enfermo, que le pedí el mes pasado ayuda, ayuda para quedarme una habitación y evitarme pagar un alquiler que me cuesta horrores pagar, porque Uriel no trabaja y me dijo que... NO (y ya va la segunda negativa).- Por eso, descubrí mi felicidad y mi equilibrio emocional lejos de los que siempre han estado lejos.
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lunes, 6 de mayo de 2013

Ruth Nadal



«Todo lo que le desconcierta le estimula.»

A Ruth le gustaba sentarse sola en su habitación por la tarde, una habitación agradable que da al mar y se sumerge en el rojo de la sangre, con su uniforme de médico y las piernas, hermosas, descansando en los reposapiés de su silla de ruedas. Está inmersa en la lectura de una novela sobre un divorcio y un error. El sufrimiento de los personajes ficticios le provoca una sensación de tranquilidad. Como si ese sentimiento recayera sobre sus propios hombros. Es cierto que ella también ha cambiado, pero sin sentir ninguna humillación. Es una chica luchadora de edad indefinida, alegre, inteligente, melena al viento, pendientes, a veces se siente mucho más joven de lo que es. el mar pegado a su casa se filtra a través de la ventana y también en su cuerpo hay una especie de oleaje interior,seductor; que le insiste a escondidas,como si un niño le tirara ligeramente de la manga.
¿Que quiere el cuerpo de Ruth? ¿Otro juego? ¿Otro paseo? —Déjame descansar. Es tarde. Pero él sigue, persiste, insiste, no tiene límite.
Mira el reloj: —¿Ahora? ¿Salir? ¿A ver a Jesús? ¿Que he estado allí hace unas horas? Es tarde, es ridículo. Y aún estará allí esa chica, y además hay algo en ella extraño?

(c)Miguel Je Mayo 2013

viernes, 5 de abril de 2013

ÁNGELES: CARBALLO & NOGAL



«He who cherishes a beautiful vision, a lofty ideal in his heart, will one day realise it.»


Leo





Saludos. ¿Qué dialecto ibérico domina usted?









Miguel





Perdone usted Mr. Guzmán, pero he de decirle que no domino un dialecto, domino la lengua Gallega!!!









Leo





aaahhhh…





Gallega!!! Deja ver si lo encuentro en el google translator......




—
 ¡Ola meu amigo e irmán!











Miguel
Mi lengua es últimamente demasiado hábil, estoy aprendiendo después de desaprender lo aprendido en tierras hostiles. Después del viaje astral de esta tarde, con el que he dado por finiquitado mi vida de ocultación, en esta mágica semana, vuelvo a resucitar al hombre que un día fui. Si el León ha muerto, Ángel Carballo vuelve a la vida pública, algunos temblarán al descubrir que no había fallecido, pues simplemente había estado meditando 12 años, y no, no había muerto asesinado por dos adolescentes de origen marroquí en Madrid, en el 2002, a las 0.30, golpeado con un adoquín de granito, en la céntrica plaza de las Descalzas Reales. Mañana reaparece junto a su antiguo grupo de Rock, en una pequeña sala de conciertos, precisamente en esa misma plaza. Pensarán algunos que había permanecido congelado pues en una sola semana he vuelto a tener el mismo aspecto que tenía esa noche de la desaparición. Milagros del Universo, padre de toda la existencia…









Miguel





Qué rápido aprendes hermano y a la vez amigo…














Leo





jajajaja, k loco





Me gusta.









Miguel





A tua xenética tamén e boa!!!





 De moi pequeno xa decía que de grande quería ser un tolo, y eso es lo que he llegado a ser: un simple loco, con un ansia infinita por aprender y compartir mi gran capacidad de amar…














Leo





Su genética también es buena!!! 





ajaja













Miguel
Nuestro padre el Sr. Guzmán está temblando de pánico ante lo que se avecina, él fue el que me recogió y me curó todas las heridas y ahora está feliz de ver que lo que esa noche le conté era tal cual……









Leo Guzman







Jajaja





En breve regreso… Si tiene algo que compartir, adelante mi estimado Miguel!!!









Miguel





Yo a cambio le regalé el paraíso con él que siempre había soñado, y que un día un mal hermano le robó; simplemente se lo regalé en tierra extraña, pero dice que es mucho más hermoso y está feliz, sólo tiembla de la emoción de ser consciente de haber llegado a la meta, que de joven se había marcado…


Estamos muertos muertos otra vez, otra vez… Siempre que me acuerdo de aquel año, el 2006, donde me suicidé dejando una nota… me pongo sentimental. Estamos muertos otra vez. Tiemblo con la idea de enfrentarme de nuevo… De enfrentarme a un día claro, como el que un día había dejado. Esta vez hemos sido nosotros los que hemos matado y el suelo se convierte en poesía, la sangre se quedó junto al banco quebrado, ahora inexistente y reconvertido en otro que ha tenido que ser rescatado por el ahora sucio dinero robado a los ciudadanos por un corrupto gobierno, y no a punta de pistola simplemente a tijeretazos en los derechos adquiridos con sangre, sudor y lágrimas durante siglos…









Miguel





Los muertos Manuel y Miguel ahora son Ángeles: Nogal y Carballo. Hemos de volver al punto de partida, pero ahora intocables, porque los muertos lo son. A los muertos que vuelven se les teme… Hartos de disfraces podemos volver a ponernos las mismas ropas, impolutas, impecables, impermeables al paso de los años.









Miguel





Galicia!!! El valor para marcharse, el miedo a llegar, nos dejaremos llevar hasta el mar donde los turistas ya no están. La corriente nos enseña el camino hacia el más allá. Volviendo al mar… Todos duermen, mientras nosotros soñamos con amanecer en otra ciudad, en otro lugar, dejándonos llevar para aterrizar en el parque donde surgió nuestro amor. No pretendemos vengarnos de quienes nos mataron, nos conformamos con darles el gran susto de vernos vivos, felices, incorruptos, elegantes; cantando y tocando viejas canciones con ritmos relentizados.
 Dos espejos frente a frente recrearán versos que un día les hicieron bailar y que pasado mañana sólo les paralizarán. No nos presentaremos como el grupo de rock al que un día adoraron, no, ahora somos un duo, y no dinámico, permaneceremos estáticos con sonidos pregrabados, pero nuestras voces serán las mismas, aunque mejoradas por los mil ejercicios de dicción. Nos hemos puestos guapos para ti, para ti y para ti. Una voz en off les explicará que el show no tiene explicación, y pasara de la presentación; simplemente sonarán unas notas de piano, luego se mezclará con una guitarra y mi voz dirá: 


—Soy yo a quien tú esperas, luego su voz, la de Ángel Nogal dirá:


—No soy yo a quien tu esperas.


 Se unirá entonces una batería, y ya a dos voces diremos: 


—Sois vosotros a quien esperábamos!!!


Se unirá el bajo, y entonces se iluminará la pantalla del background con 4 maniquies vestidos de riguroso luto, cada uno con su instrumento: teclados, guitarra, batería y bajo.




«Uuuuuauuuuuu Uuuuuuaau Uuuuuauuuuuu!!!


 Te canto y te miro a la cara,
 sufre,
 que sepas lo que un día sentimos,
 

cuando perdimos la dignidad,
 tomad 

las cosas que un día fueron muestras 
 y que un día robasteis,
 hoy son vuestras,
 

os la regalamos ya,
 pero que sepáis que eso no se come,
 

ya no nos duele,
 ni nos muerde vuestro odio,
 

nuestras heridas ya han sido acariciadas,
 ya han sido curadas,
 ya alcanzamos la felicidad,
 

ya no nos importa más allá de este recuadro.


UaaaaaaaaU UUUUUUUUUUUUUUHHHHHHHHH!!!


Reconocemos que perdimos los papeles

Os seguimos el juego 

eso ha sido el error

eso ha sido la perdición

y nos perdimos en el rencor

y perdidos encontramos el amor

y encerrados jugamos con el calor

y encontramos en el fuego dolor

del dolor prendió una llama

era como una lengua que todo lo quemó

Y nació un nuevo ser

que era fruto del árbol del amor

y el Ailanthus 
se disparó, hacia el cielo,
convirtiéndose en el bello árbol de los dioses

la higuera explosionó

el almendro se puso a florecer
por segunda vez pero en otra estación

volviendo a cubrir el suelo con sus pétalos blancos
el olivo creció,
su tronco se retorció

Ya sólo necesito amar

empezar a rodar

y coger piedras 
y arrojarlas al mar…



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(c) Miguel Je 2013