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viernes, 15 de mayo de 2015

CABREADO YA NO; ENFURECIDO, Y MUCHO.



«Algunas veces una persona tiene que ser la voz de muchas.»

Nadie puede negarme que los políticos que tenemos son un reflejo de la sociedad, así que si nos quejamos de sus políticas no podemos cambiarlas sin que antes cambie la sociedad, pero esta no cambia en masa de golpe y porrazo; antes han de ir cambiando los individuos que la forman.
Creo que en este país (España) el porcentaje de personas que están de acuerdo y felices con el gobierno que tenemos es escaso; la gran mayoría de los españoles estamos más que cabreados con las élites políticas que al servicio de los PODEROSOS (con mayúsculas, los que tienen realmente el verdadero poder) nos han traído hasta donde estamos: cada día con menos derechos, menos libertad y con obligaciones cada vez más onerosas e innecesarias.
Hace apenas unos días escuchaba a Buenafuente (presentador de TV y humorista) dar la noticia de que la patronal y los sindicatos habían llegado por fin a un acuerdo, después de largos meses de negociaciones, de una subida salarial de «hasta» el 1% para «el 2016». El público que asistía al programa en directo y de madrugada se reía y aplaudía con semejante notición; Buenafuente también se cachondeaba de la «buena nueva». Bien, «En el aire» es un programa que se emite como ya he dicho de madrugada, a veces pasada incluso la una, un «late night» en el que mezclan noticias de actualidad, entrevistas, parodias, curiosidades, etc.,  todo bien empapado de humor serio, desenfadado o inteligente, y muchas veces humor «a secas». A mí el tono que se le dio a la noticia y la noticia en si no me hizo gracia en absoluto, me produjo una sensación de soledad infinita, me sentí solo, muy solo al ver que un hecho tan insolidario podía hacer reír a tantas personas; me enfurecí y apagué la TV; pero seguí dándole vueltas al tema. Esta noticia podría haberse tratado en tono de humor pero sin risas, ni enlatadas ni en directo: poniéndose en el otro extremo, en el de la indignación y el cabreo; la ironía aquí no tenía cabida con algo tan serio.
Hay que ser conscientes, por mucho que digan que el IPC está en negativo, no dejamos de perder poder adquisitivo, y si no fijémonos como se ha disparado el precio de la electricidad, los combustibles, los alimentos, el agua, los impuestos (IVI, basura, alcantarillado, IRPF). Han ido subiendo todo en los últimos cinco años, han bajado o congelado los sueldos, y ahora en los últimos meses, cerca ya de elecciones los bajan un poquitín y así engañan al ciudadano poco ilustrado. Y ahora pretenden vender un pacto como algo genial, sin explicar la letra pequeña; por si cuela, y colará. A mí no, desde luego, a mí no me la van a colar. Este 1% no va a ser tal, hay una preposición antes de el: «HASTA»; y ni siquiera será mañana, hay que esperar hasta el 1 de enero del 2016. Hay que tener en cuenta que, con un sueldo de 1000€ se pasaría a cobrar 1010€; 10€ más cada mes, 120€ al año, y eso si se llegara al 1% porque no hay que olvidarse de ese jodido «hasta». ¿Es acaso para celebrarlo? Yo creo que no; es más, creo que sería para salir todos en masa a la calle y gritar hasta que salgan de sus «palacios blindados» y no paren de correr hasta pasados los Pirineos, luego ya pueden ir más cómodamente hasta Suiza. ¿Y los que no tienen ni siquiera un sueldo al que aplicarle ese «hasta el 1%»? ¿Ellos qué tendrían qué hacer?
Pues cada día creo que los ciudadanos protestan menos, incluso yo, que era muy dado a hacerlo, llevaba un tiempo cansado, estancado en el «¿para qué?». Había decidido replegarme y salir lo imprescindible al mundo exterior, me deprimía, me asqueaba, y sigue haciéndolo, por eso me inventé un «paraíso» del que apenas salgo, pero es imposible vivir totalmente ajeno. Así que ahora ya no estoy cabreado, estoy enfurecido, y a unos niveles que no había conocido antes.
Por suerte en unos días tendré dos urnas frente a mí, una para las elecciones municipales y la otra para las autonómicas. Ejerceré mi derecho al voto muy sereno, haciendo memoria, que no se me olvide nada, sin pensar eso de que un voto no cambia nada; todo voto es útil. Pensaré en mí, en quienes conozco, en los que sé que lo están pasando mal, en el mundo, en la sociedad, en los políticos con sus actuaciones y fechorías. Elegiré con mucho cuidado a quien quiero que me represente. No quisiera más de lo mismo, por eso mi voto tiene que ser consecuente con lo que pienso y siento. Reconozco que he dicho que en las municipales importa más la persona que el partido en el que se amparan, pero si son honestos por qué no abandonan ese aparato y lo hacen libres, independientes, intentando ganar sin las cargas de un partido podrido. No sé, pero aún me quedan días para pensar. Y para las autonómicas voy a apostar por algo diferente, por lo que menos se parezca a lo que tenemos o tuvimos.
Hay una nueva oportunidad ahora de mejorar, al menos intentarlo, de luchar por construir un mundo más justo, mejor; yo lo quiero así. Confío en que algún partido pueda dármelo.
No pensaré en lo que vota el de al lado. Sé que el voto es secreto, no deberíamos olvidarlo y por tanto no debemos sentirnos chantajeados, ni tener miedo a perder el empleo; hay que romper con ese voto cautivo que mantiene atados a familias enteras, hay que votar sin miedo.
Hay que votar, es un derecho y también un deber como ciudadano. Es algo muy serio, un acto que nos marcará nuestro futuro, así que a pensar muy bien las papeletas que se eligen. 
Mientras, no me queda más que desear y pedir que todos votemos con responsabilidad. Quiero llegar a conocer ese mundo mejor que tanto he soñado y cada día más ansío. 
©Miguel Je  2015 Mayo


jueves, 29 de agosto de 2013

Externalización para el gobierno Rajoy (De una puta vez, ya)



«Rajoy es la peor herencia que nos ha dejado Zapatero»

Vamos a ver, he estado pensando unos minutos en la reciente aprobación de la privatización de la gestión de muchos de los hospitales públicos de la Comunidad de Madrid (ellos prefieren llamarle a esto: «externalización» de la gestión) y no me cuadra.
Si los ciudadanos elegimos mediante el ejercicio del voto a un presidente, de la nación o de una comunidad autónoma, lo hacemos para que gobiernen al menos ajustándose lo más posible al programa electoral por el que fueron elegidos. Esto lo esperamos pienso que todos. Hace un año ya que el elegido fue el Rajoy y su PP, y éste después de pensárselo mucho eligió a una serie de personas, que al menos él consideró ejemplares para estar al frente de los respectivos ministerios. Pues bien, cuando éstos dicen que van a externalizar (privatizar) algo o alguna gestión, hasta ahora pública, con la excusa de que en manos privadas hay mayor eficiencia están reconociendo sus incapacidad para gobernar, puesto que ellos con esta acción están demostrando su personal ineficacia al confiar más en personas no elegidas democráticamente que en ellos para que, por ejemplo, gestionar la sanidad, la educación o la estupenda red de Paradores. O sea que están mostrándonos que ellos no son tan buenos como los otros que ellos eligen. Si así es, ¿qué hacen ellos en su cargo? ¿Y qué hacemos nosotros permitiendo que sigan calentando su sillón cobrando un sustancioso sueldo, que pagamos nosotros, cuando no nos sirven para nada? Ya que hay personas o empresas realmente preparadas para hacer su trabajo (el de los gobernantes) maravillosamente por qué no elegimos entre éstas y pasamos de elegir políticos que saben de muy poco, muchos ni Inglés, para gestionar los diferentes ministerios. Y ya puestos los presidentes también podrían ser elegidos de la misma manera. Así nos aseguraríamos de que elegíamos entre los mejores, y como serían nuestros empleados, por tener un contrato con los ciudadanos, si no fueran lo eficientes que deseáramos podríamos rescindir el contrato y probar con otra empresa.
Si yo no soy capaz de gestionar eficientemente y reconozco que hay otros que lo pueden hacer mejor es indecente que yo siga en mi puesto para que mi trabajo lo hagan otros. Debería dimitir inmediatamente, ¿no? Me parece pura y simple lógica; lo entendería hasta un niño de primaria.
Así que a buscar mejor excusa, por lo menos un poco inteligente. De la misma manera no tiene sentido que este gobierno repita hasta la extenuación que hacen lo que hacen por culpa de la herencia recibida. Si se han encontrado una situación que no esperaban, y que les desborda por qué se empeñan en seguir ahí justificando una medida tras otra, cada vez más inverosímil, y qué Rajoy, dice que no le gusta, que nunca la haría pero que no le queda más remedio que imponerla. ¡Venga ya! Reconoce que tú y los tuyos no sabéis cómo salir adelante y dimitir de una vez.
Todo esto ocurre, pienso yo, porque cualquiera puede ser político, sin ninguna formación específica que le faculte para ello. Tenemos lo que permitimos, por tanto no menos de lo que nos merecemos.

Durante todo un año no hemos hecho nada más que someternos, hemos perdido muchos derechos adquiridos a base de mucho esfuerzo y tiempo de nuestros predecesores. Actualmente estamos ya demasiado esclavizados, demasiado atados y sometidos a un gobierno retrógrado implacable. Cada día que pasa lo estamos más y más. A día de hoy la mayoría de los ciudadanos sin empleo aceptaría cualquier tipo de trabajo en las más pésimas condiciones, a la vez que un trabajador acepta cualquier abuso del empresario de turno con tal de mantener su puesto de trabajo.

Ante esta complicada situación en la que estamos los españoles ¿qué podemos hacer? Creo que hay dos posturas: o seguir pataleando pero sometidos o plantarse todos y no mover ni un dedo, todos en sus casas acogiendo y solidarizándose con los que no son tan afortunados, hasta que nos escuchen. Paralizar el país. Aunque tengamos que pasar hambre y otras penurias, pero ellos también acabarían por sentirse afectados y no tendrían más remedio que cambiar de rumbo, atender nuestras necesidades reales y palpables, que no es ni más ni menos que ejercer su trabajo para el que fueron elegidos.
(c) Miguel Je 2012

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los locos que el mundo no traga




«Los locos que el mundo no traga nos juntamos al amanecer, dando vueltas a un sueño probable, a un amor que no ha podido ser».

He cumplido 49 años y sigo masticando, masticando y masticando, quizás porque la digestión empieza en la boca; lo sé muy bien, y no sólo porque haya estudiado hace ya muchos años biología y que hubiera sacado una buena nota en «fisiología animal», lo sé sobretodo porque me he pasado la vida masticando para poder digerir, sin que me provocara otra úlcera, demasiados sucesos ocurridos a lo largo de tantos años ya. Por todo, he tenido que aprender a masticar muchas veces, no sólo los alimentos que ingiero sino también los incontables problemas que me han causado las relaciones con mis familiares más directos, para poder tragármelos sin que me produzcan una indigestión.  Este último cumpleaños ha sido maravilloso, el que más, pero también ha sido ligeramente trágico. Tiene que haber de todo para valorar mejor lo bueno.
Ahora que soy huérfano y que sólo me quedan mis hermanas y sobrinas como familiares más directos de sangre entiendo lo importante que eran mis padres para mi equilibrio emocional. Yo adoré siempre a mis dos hermanas y a sus hijas pero este último cumpleaños me abrió los ojos; será que estoy rozando el medio siglo y eso pesa, para bien, claro.
Fue mi segundo cumpleaños sin mis padres vivos y uno más, de tantos, sin todas ellas; y eso que las cinco están vivas. Unas por una cosa y otras por otra se limitaron a felicitarme por teléfono, pero hubo una que ni eso y otra que lo hizo por el «facebook», eso sí por mensaje privado. A ninguna se le ocurrió que uno de mis ansiados sueños era pasarlo con ellas, que conocieran de primera mano como me divierto, que se interesaran por conocerme, por conocernos, porque desde hace ya muchos años yo ya no estoy solo, también tengo una familia que me llena y me colma de felicidad. Ellas ni se lo imaginan lo felices que somos, pero… (siempre hay un pero) no estuvieron conmigo. En mi gran fiesta no faltó nadie verdaderamente importante en mi vida, salvo ellas; incluso mis amigos de facebook -otra gran familia- estuvieron conmigo en algún momento dedicándome un poco de su valioso tiempo con emotivas palabras que algunas me hicieron llorar de felicidad. Por no faltar no faltaron ni mis padres convertidos en dos exóticas mariposas inmensamente bonitas que se pusieron a revolotear a mi alrededor haciendo vuelos auténticamente acrobáticos, pero no estaban ellas; y eso duele, y mucho. Así que no me quedó más remedio que masticar una y otra vez mi enorme disgusto y tragármelo bebiendo de nuevo mis lágrimas aderezadas esta vez con azúcar y con miel, pero bailando con mis contados allegados y con las majestuosas mariposas, que eran ni más ni menos que mi padre y mi madre -al menos eso quise entender-. 
A la mierda disgustarme por eso, a la mierda se puede ir todo aquel que no me quiera. Yo no puedo pretender cambiar a las personas, puedo ofrecerles un ambiente mental positivo que propicie el cambio, pero no puedo hacerlo en su lugar. Cada persona está en el mundo para aprender sus propias lecciones, y si yo hiciese el examen por ellas, simplemente volverían a reproducir el tipo de situaciones que les permitirían aprender lo que necesitan. Lo único que puedo hacer es amarlas y dejarles ser como son, sabiendo que la verdad está siempre en su interior y que podrán cambiar en el momento en el que quieran hacerlo. 
Por ejemplo mi hermana mayor lleva más de una semana sin poder dormir y yo le pregunto si tiene alguna preocupación y me dice que no, que las de siempre, pero cuáles son las de siempre? Yo, la muerte de mis padres, sus hijas, la relación con su marido, el no haber hecho por mis padres lo que debería haber hecho, o sea: haberlos llevado a vivir a su casa y no haberlos ingresado en una residencia, el no haberme dado todavía (18 meses después de que hubieran muerto mis padres) la vajilla que mi madre repetía una y otra vez que era para su hijo, el haberse adueñado de la casa en la que crecí con mi madre nada más fallecer ellos sin dejar que yo pudiera hacer uso de ella mientras yo solucionaba los complicados trámites burocráticos del testamento ya que ella decía que no tenía la cabeza para esas «cosas», obligándome a recorrer cada día durante cinco meses 90 kilómetros con el consiguiente riesgo y afrontando el cansancio y los gastos que ello implicaba, y eso sin contar que tal decisión por su parte me obligaba a vivir en una casa en ruinas sin calefacción ni agua caliente… No lo sabe, no lo sé, realmente no sé si es algo de esto o es todo el conjunto o es quizás el hecho de sentir que ella fue la menos favorecida con la herencia. Pero realmente acaso ella necesitaba el dinero o la casa que tiene cerrada a cal y canto, que ni siquiera le importó que se murieran las plantas que tanto cuidó mi madre y luego mi padre cuando ella no pudo, yo le pedí un día algunas casi moribundas que conseguí salvar y que ahora están tan hermosas como si mi madre viviese. O acaso ella necesitaba unas fincas de las que no se ha hecho cargo y por las que no siente nada. Todo es una mierda. Aún recuerdo una vez que yo estuve ingresado y le pedí si podía ir a su casa al recibir el alta mientras terminaba de recuperarme y me dijo que tenía que consultarlo con su marido y al día siguiente me contestó que él había dicho que no. Qué soy su hermano, cojones!!! Qué le pedí ayuda y qué me la negó!!! A su hermano!!! Qué le avergüenza tener un hermano casado con otro hombre? Qué tiene un hermano que no quiso nunca conocer, qué no sabe ni lo que he hecho en la vida ni a que me dedico, no lo sabe ni quiere saberlo. Qué muy buenas palabras pero que sus hechos le delatan. Qué lloro un día sí y otro también cada vez que la echo de menos, qué ni siquiera se imagina que la quiero de verdad, que me preocupa su salud y su estado de ánimo, que deseo que sea feliz y que no me permite hacer nada por ella, sólo quiere poner tierra de por medio, que no se alegró de mi vuelta a Galicia, que nos vemos ahora menos que antes pero me sonríe cuando me ve, parece que lo pasa bien a nuestro lado pero le cuesta venir o invitarnos a su casa, siento que para ella soy una pesadilla. Eso debe de ser muy triste… Para mí lo es al menos. Coño, nunca me pregunta por nada importante de mi vida sólo por lo superfluo o por nada… Pero yo la llamo habitualmente, dos o tres veces por semana, porque lo necesito, a mí si me hace falta para mantener una buena salud mental, para no separarnos definitivamente. Nos invitó a pasar las Navidades en su casa y luego nos dijo que estaba enferma, y sería verdad pero con más motivo tendríamos que haber ido… En fin que si lo piensa tiene muchas razones por las que no dormir y ya no hablo de sus otros problemas más íntimos, Quizás se sienta culpable por haberse enfermado de pequeña y de que mis padres se arruinaran para poder curarla, teniendo que emigrar al extranjero para poder darnos estudios privándome a mí de criarme junto a ellos; pues precisamente esto no debería ni pasársele por la cabeza, sin embargo se lo escuché alguna vez, fíjate!!! En definitiva con estas palabras salidas de mi jodido corazón quiero zanjar o arreglar de una vez esta relación tortuosa para mí y peligrosa para ella. Quiero que piense si me necesita, si nos necesita y quiere ser una hermana como dios manda, cogiéndole prestada esta expresión «machaconamente» repetida por el actual presidente de gobierno o que «carallo» quiere? Creo que ni ella lo sabe.
Quiero saber qué pasó. He arreglado esta casa para que la usásemos todos, ella si tiene las llaves de mi casa. Quiero que este sea el último cumpleaños en el que lloro de impotencia. El anterior fue diferente y tampoco sé el porqué pero para eso escribo: para no olvidar, por eso me ayudará leer lo que escribí hace un año, así que aquí lo tengo ya y no voy a perder ni un segundo.

19 de Agosto del 2012
Desde hoy tengo 48 años. ¡Cuarenta y ocho! De repente fui consciente, mis manos asían con fuerza el mango de un artilugio rudimentario, muy antiguo pero a la vez tremendamente efectivo para limpiar la vieja moqueta de nuestro recientemente adoptado dormitorio en la preciosa casa heredada en otra ciudad, en otro país. Disfruto desde siempre de todo lo que hago, por más insignificante que sea o absolutamente intranscendente. Soy así, siempre lo he sido y doy gracias por seguir siéndolo a mis recién estrenados 48 años. Mi viejo iMac blanco amenizaba mi labor doméstica con la música de mi biblioteca iTunes, la banda sonora de toda mi vida. Las canciones me han acompañado desde muy niño, se lo debo a mi padre, a mi madre que de joven cantaba cada día y a mi tía Herminia que toda ella era música y armonía. No podría por tanto vivir sin música, sería como vivir en blanco y negro.
Pues... No prestaba atención al estar concentrado en dejar la moqueta perfecta, cuando de repente unas notas de piano acompañadas de unos acordes de guitarra española me paralizaron, y mi cuerpo se estremeció. El mundo se paró por un instante, mi reflejo en el viejo espejo del armario se fue nublando porque de mis ojos empezaron a caer lágrimas sin fin. Ray Heredia empezó a recitar y yo con él con una voz rota que me salía de las entrañas: «Esto va dedicado a todas las mujeres bellas de la vida que viven nuestras historias, nuestros momentos y nuestros lamentos». Entonces empezamos a cantar: «El infierno de tu gloria ha pasao por mí, ahora siento y pienso adentro: alegría de vivir» y yo no pude más pero él siguió: «…Alegría de vivir, cuando estás cerca de mí…». Yo lloraba cada segundo con más intensidad. Esta canción para mí significa mucho, me trae demasiados recuerdos y muchos sentimientos, sentimientos duros.
Este es un cumpleaños diferente, esta vez no estaba pendiente del teléfono, de hecho aquí no me hace falta y cuando necesito llamar todavía quedan cabinas públicas. Nadie iba a sorprenderme si no estaba a mi lado, y por primera vez en muchísimos años no tenía que esperar una llamada que nunca llegaría. A mi madre aún le gustaba menos hablar por teléfono que a mí, pero luego en la intimidad disfrutaba de la conversación, como yo. Hoy ya me han felicitado los dos, de ambos me acordé al despertarme porque había soñado con ellos y mirando en mi interior descubrí los regalos. Estaba tranquilo, sereno, feliz, acompañado por mi ángel (mi amor), sin prisa, sin preocupaciones… Tenía lo que siempre había soñado. Ahora que ya no están me siento más unido a ellos. Les siento presentes. Hablan por mis pensamientos. Los veo alegres, incluso orgullosos de mi vida y más de lo que estoy haciendo. A veces me miro en el espejo y le veo a él… Y me sonríe. Por eso cuando me vi en el espejo del armario, agarrado al mango del «limpiamoquetas» lloré. Lloré porque le vi a él feliz bailando al tiempo que limpiaba. A mi padre le he visto reír y bailar bastantes veces pero hace muchísimos años. No tuvieron una vida fácil, pero realmente todo lo hicieron por nosotros, sus hijos. Cumplieron su objetivo y se marcharon, no fuera a ser que nos dieran demasiado trabajo. Lloré, no de tristeza, la canción de Ray Heredia me llevó a ese punto concreto de sentimentalidad para poder ver y ser consciente de mi estado, de mi realidad. Lo que vi me enterneció, fue como si en cuestión de segundos mi vida se proyectara como una diapositiva, y lo que se ve transmite equilibrio, incluso belleza… ¡Aprobación! Esta sensación fue lo que me desencadenó el llanto.
Llanto por tener alegría de vivir, lágrimas por sentirme plenamente feliz. Satisfecho de haber dado un giro a mi vida, tranquilo por esta mudanza.

(c) Miguel Je 2013

1 comentario:

  1. Miguel me duele mucho verte pasar este tipo de trances, porque me identifico plenamente contigo, creo que no es un hecho ni casual ni aislado, la verdadera familia está en lugares insospechados, por eso, nunca me resultó especialmente difícil romper con quien nunca estuvo a mi lado, en este caso, mis cuatro hermanos y mi propia madre, a la que visito cada tres meses y que cuando estuve a punto de morir en el hospital cuando estuve con el infarto, no tuvo ni tiene ni tendrá la gallardía de irse a ver a su hijo mayor enfermo, que le pedí el mes pasado ayuda, ayuda para quedarme una habitación y evitarme pagar un alquiler que me cuesta horrores pagar, porque Uriel no trabaja y me dijo que... NO (y ya va la segunda negativa).- Por eso, descubrí mi felicidad y mi equilibrio emocional lejos de los que siempre han estado lejos.
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miércoles, 1 de febrero de 2012

BUENAS INTENCIONES


«No soy como ellos pero puedo aparentarlo
El sol se ha puesto pero tengo una luz
El día se ha acabado pero me estoy divirtiendo
Creo que soy tonto o quizá sólo sea feliz
Creo que soy feliz …»

Años después de haber sido sido editado ayer volví a comprarlo y no puedo dejar de escucharlo. Si estoy fuera de casa me sorprendo tarareando alguna de sus diez canciones, ahora mismo ha comenzado a sonar la ocho: “Deus”, tiene un no sé qué que me hace sentir como cuando tenía veinte años, me recuerda a un íntimo concierto en una de las noches compostelanas... Uhm, mi época en Santiago… Cierro los ojos mientras mis rodillas siguen el ritmo de una de mis favoritas del «Life's too you» de  The Sugar Cubes, siento como si intentara recordar una película, el recuerdo es misteriosamente como el de una película gastada, incluso en blanco y negro, pero sugerentemente erótica y sexual, muy excitante. Fueron, sin embargo, unos años que no cambiaría por nada, fueron esos años curiosamente donde sentí la alegría de la libertad por primera vez y por tanto un grato sentimiento asociado que ha quedado grabado en mi memoria. Me recuerdo, sobretodo, ilusionado; esperándolo todo de la vida, seguro de que estaba haciendo lo correcto y repleto de buenas intenciones. Éramos capaces de soñar en un bar tan frío como la piedra de sus paredes, estoy pensando concretamente en el Modus Vivendi. De qué manera pueden permanecer todavía en mi recuerdo tantas noches consumidas en lo que antaño había sido un establo, tan recio que aún conservaba los grandes comederos de granito reconvertidos en mesas sobre las que reposaban nuestras bebidas mientras divagábamos sobre el futuro, un futuro que ya se hizo presente sin que nadie de mis amores de entonces me acompañe. Sé lo que ha sido de Charo, mi primer y gran amor: felizmente casada, con dos maravillosos hijos y abogada. Ella trabaja de funcionaria interina en un juzgado del Ferrol y vive en la nostálgica ciudad de La Coruña. De igual manera sé lo que fue de otros de mis grandes amores: Manolo Allué, viviendo entre su adorada Tarragona y Nueva York siguiendo relacionado como siempre con el arte contemporáneo: pintando y vendiendo. Añoro de manera especial que ellos no sientan la misma necesidad de saber de mí. Curiosamente fue en el minúsculo aseo del Modus donde Allué me dio a probar mi primera raya de cocaina allá por el invierno del 86, hace ya casi veinticinco años. Será por esa agradable experiencia el motivo por el que muy de vez en cuando rememoro aquella ceremonia profana aspirando ese polvo blanco hasta la mitad del cerebro. 
Recuerdo con especial ternura una noche en la que lloraba en la cama calentitos, acurrucado junto a mi niña, de pura felicidad, me sentía inmensamente querido por ella y por Manolo, ellos dos eran todo lo que necesitaba. Un día me vi en la tesitura de elegir entre ambos y a pesar del mucho dolor que me produjo y de lo maravilloso que me las prometía Allué me decanté por Charo, les quería a los dos pero (yo y los peros) él me había dado un ultimatum y eso no me gustó ni un ápice, así que volví a A Coruña corriendo -bueno, en tren- con mi «gominolita». Ay, mi niña, lo que te echo de menos!!! A ti y a Fernandito, porque lo considero también parte de mí. Tú me lo diste todo, y yo casi, todo lo que era capaz de darte, por darte te di también lo malo y millones de disgustos, pero ahí estabas, siempre dispuesta  a comprenderme, siempre adorándome, yo también lo hacía y lo sigo haciendo, aunque no te lo imagines; no me hace falta. ¡Cuántas veces hablo contigo! ¡Cuántas veces te escribo! No me olvido nunca de nuestras fechas: el día de nuestro primer gran beso, un catorce de Abril después de salir, precisamente, del Modus. Sí, nos besamos, nos dimos la mano y nunca te la solté, yo nunca me separé de ti y tú… Bueno, tú, tú sí porque yo te apretaba tanto que te hacía daño, pero siento tus caricias, sé que alguna vez me sigues acariciando. ¿Cómo lo sé te preguntarías? Pues muy sencillo, siempre pienso que con tu poder y el de tu madre, y el de Allué y quizás el de Fernando os encargasteis de hacer que en mi vida apareciera una persona que lo tuviese todo para llenarme. Es igual que tú con pinceladas de Manolo, que se encargó de que tuviera unos ojos azul mediterráneo -era muy bueno haciendo colores- y  ¡tanta sabiduría! No me queda más remedio que admirarle. Lo tiene todo: tu bondad, vuestra belleza interior, tu capacidad de amar y soportar mis manías si límite… Es mi amante, mi amigo y mi marido. 
En fin, que la vida se encargó de que los tres tomáramos un día caminos diferentes y así vivimos, cada uno en un extremo del país. Charo mirando al Atlántico y los chicos a la vera del Mediterráneo, más cerca de aquel sueño de poner un chiringuito en su orilla. 
Unos años vividos en Compostela en los que estudié Biología, pero por encima de todo aprendí a vivir y a disfrutar con la vida. Era la persona más risueña de la ciudad, a veces aún sigo sonriendo pero no tan alegremente. Santiago no llegó a borrarme la sonrisa pero Madrid sí lo consiguió, allí se me heló el corazón; claro, por eso ahora vivo junto al Mediterráneo, esperando el deshielo.
Las buenas intenciones surgidas y alimentadas en Santiago se fueron perdiendo en Madrid donde a la fuerza me hice adulto. Todavía tengo miedo y ese miedo es el que me impide disfrutar plenamente de la estupenda vida que tengo, incluso a veces pienso que no hice tanto como para merecérmela, pero es lo que tengo y soy casi feliz, por aquello de dejar la posibilidad de mejora.
(c)Miguel Je 2012

viernes, 20 de enero de 2012

LAS VUELTAS QUE DA LA VIDA


«Llorar no me hace daño, siempre y cuando tú no llores» (Melendi)

Acabo de ver el primer almendro en flor... ¡Claro! Estamos ya a finales de Enero y esto se repite cada año, por suerte éste también, de igual modo que vendrá la primavera cuando se pase el invierno, como tras la noche viene el día, porque la Tierra gira, y lo hace por duplicado: alrededor del sol y sobre si misma. Nosotros giramos con ella, ni lo notamos, estamos acostumbrados ya que lo hacemos desde la gestación, pero a otros giros ya no tanto. Y hartos estamos de saber que todo vuelve, puede que con distinta fuerza pues nunca es igual, ni siquiera nosotros lo somos. Cambiamos cada día, qué digo, cada segundo. Nuestras células se renuevan, nuestros intereses cambian, o no. Hay intereses que han permanecido de generación en generación. Por ejemplo el ansia de poder, quién más cerca vive del poder más probabilidad tendrá de querer ser poderoso. Siempre ha habido dominadores y sometidos. Con el paso de los años y después de mucha lucha del pueblo obrero se fueron igualando las distancias, incluso un día todos nos sentimos poderosos, queríamos algo y con un rápido crédito lo teníamos. Los trabajadores nos sentíamos trabajadores y protegidos. Pero todo vuelve, no? La esclavitud nos queda ya más cerca. Cuántas crisis he conocido ya? Esta parece la peor, es en la que ahora estamos inmersos, claro. Todo cambia y a un ritmo trepidante, es como si hubiéramos tomado una curva que nos devuelve por un atajo hacia el punto de partida, el paisaje lo conocemos pero nos parece diferente porque lo vemos desde otro punto de vista. De repente una noticia y una foto me hace ver y pensar. Me apena, me cabrea… Pero siempre sale otra para atenuar, que no es que me cabree es que me subleva. Las dos noticias son de la tierra en la que vivo. Saber que hay varios colegios públicos que están sin luz por impago y que sus alumnos asisten a las clases arropados con abrigos y hasta con mantas me duele también. Alguna vez he pasado frío en clase, y calor, y nos hemos quedado sin luz, pero por una avería. Incluso en mis primeros años de colegio recuerdo estufas catalíticas en cada aula. Ahora pasamos de todo a nada. Cuando hacía calor abríamos la ventanas, no había aire acondicionado. Nuestra vida fue mejorando y con ello todos los servicios. Pero los servicios públicos empiezan a desmoronarse, comenzando a sentirse ya, cómo no, por los más débiles primero. El señor Fabra (protagonista de la otra noticia), ex alcalde de Castellón, el abuelo que tiene un aeropuerto para pasear con sus nietos inaugurará próximamente una escultura faraónica de su cabeza, con cuatro caras (importante por lo del punto de vista), de la que sale un avión para más «inri», en una de las glorietas de acceso al humillado «aeropuerto». Eso vale un pastón, entre el mal gusto y el mal gasto el caso es que por ahí sigue haciéndose el beato y diciendo que es inocente. Inocente, sí, por eso le ponen una fianza de millones que bate el record. Es indignante, pero lo es también que nadie le exija responsabilidades por malversación de fondos públicos. Sin embargo la directora de uno de los institutos sin calefacción no le faltaron escrúpulos en expulsar a un alumno que hizo una foto de la clase con sus compañeros y la colgó en «facebook». Le expulsa por varios días, por revelar secretos... de estado? Si la noticia era ya mala, las muchas lecturas lo son aún más.

Nos inundan cada día preparándonos para lo peor, ah, pero todavía puede ser peor. Me escribía un amigo, él sabe quién es, algo así como que nos dejaremos chupar la sangre hasta que «ellos» quieran, se refería a los españoles. Pues eso parece. Todo está tranquilo y no lo entiendo. Ya no nos importa nada hasta que no nos toca o hemos perdido las ganas de luchas. Este sistema está muerto desde hace muchos años pero hace falta darle la puntilla. El Humanismo sería el motor de un cambio de sistema.  

miércoles, 4 de enero de 2012

SIN NOTICIAS DE MI MADRE



«Las personas no son sino simples espejos donde poder reflejar tu alegría o tu tristeza.
A ti te toca elegir.»

Nunca he tenido dificultad para escribir sobre mis sentimientos ante la vida. Pienso, incluso, en el beneficio que me ha producido hasta ahora la afición a relatar mis experiencias regularmente desde antes incluso de la adolescencia. Sin embargo hoy soy consciente de que todavía tengo problemas al enfrentarme a una hoja en blanco para «hablar» de mi familia más directa, dejo pasar minutos y minutos sin lograr que salga ni una «hormiga». De pequeño decía que los libros estaban llenos de hormigas, de pequeño decían que tenía demasiada imaginación. Mi madre era, precisamente la que más se quejaba de mi exceso de imaginación, pero también se quejaba de mis ocurrencias que siempre acababan en desastres para ella. Nos hemos querido mucho, pero también odiado. Crecí a su lado y pasados los dieciocho nos separamos. Ahora son muchos más los años separados, pero siempre con visitas y contacto telefónico, y antes alguna que otra carta. Nos vimos por última vez en Abril, estaba aparentemente feliz pero noté menos fuerza en sus ojos... ¡La edad, qué acaba por hacer mella! Fue una mujer que no eligió en ningún momento el camino fácil, se saltó las normas desde muy joven casándose antes de cumplir los dieciocho con un chico mayor que ella al que mi abuelo nunca llegó a tragar. Dejó el pueblo y montaron un negocio pero los contratiempos hicieron que un día lo dejara todo para irse a trabajar a Londres ella sola, en aquellos tiempos, en el sesenta y cuatro, yo tenía tres meses de vida y me quedé con mi padre y mis dos hermanas... Es una mujer moderna, siempre lo fue, siempre consiguió lo que se proponía, nunca ha dejado de ser la protagonista, y ahora lo es más que nunca. Ha sido capaz de hacerme experimentar la más dura y extraña sensación. La experiencia de ver su foto en un telediario, de tocarla en la portada del periódico de su ciudad, no sé si seré capaz de describirla. La primera vez, en el informativo de LaSexta, no pude contener las lágrimas; un escalofrío me recorrió el cuerpo como si de un relámpago se tratara y empecé a tiritar. Soy conocedor de su desaparición desde el último día del año, casi veinticuatro horas desde que se le echó en falta, pero a pesar de ello verla en la TV como protagonista de una noticia de sucesos impacta y me hace recordar todas las veces que viví noticias parecidas e imaginaba cómo lo estarían pasando sus seres queridos, pues ya no tengo que imaginar más, ya conozco lo que se siente pero no sé si sabré describirlo. Cuando tuve conocimiento por mi sobrina Patricia de lo ocurrido me desmoroné pero cuando vi la noticia en el informativo algo se rompió en mi interior más íntimo, diría que en el alma, no de golpe, lentamente. Me quedé poco a poco sin energía, como una rueda que se pincha pero sigue rodando cada vez más despacio hasta que se para quedando aplastada contra el asfalto. Me quedé frío, y un profundo sentimiento de tristeza totalmente nuevo y diferente, nada que ver con la tristeza que yo conocía, ni mejor ni peor, simplemente desconocida.
Desapareció la tarde del día 30 de Diciembre, en Lugo, en la residencia de ancianos de San Roque, lloviznaba. A día de hoy no hay todavía ningún rastro, sigue lloviendo en Lugo desde entonces, pero su teléfono siguió dando señal hasta ayer. Posiblemente uno de estos días luzca el sol, incluso mañana. Tiene 82 años, está bien, al menos lo estaba hasta ese día, pero caminaba ayudándose de un bastón, vamos, bien, pero no para echar a correr, buenas condiciones mentales, quizás no excelentes porque quién las tiene excelentes incluso con mucha menos edad en el mundo que vivimos.
Mi cabeza hecha humo de tanta actividad. Mil suposiciones, intento utilizar su lógica, ponerme en su pellejo, meterme en su realidad asimilando como propios sus muchos cambios en el último año. Dejó su casa para irse a una residencia. Sí, se ha ido con mi padre pero no deja de haber sido un gran golpe. Mucho tiempo para repasar su vida, su realidad, sus metas cumplidas, sus fracasos, sus éxitos, sus problemas de salud, los de mi padre, sus hijos…
Esa día, según mi padre, se había pasado la mañana probándose ropa y joyas, nunca dejó de ser coqueta salvo en épocas de depresión, le pidió pinturas y barra de labios que le trajo en poco tiempo. No le dio demasiada importancia. Yo sí se la doy, a mi me parece que pretendía ir a algún sitio, quizás algún viaje, pienso incluso que tuviera planeado venir a verme. Puede que estuvieran enfadados por alguna reciente discusión, la convivencia, ya se sabe, y en un lugar así pienso que todavía es más difícil. Puede que estuviera harta de vivir en la Residencia en la que no llevaba ni un año, eran sus primeras navidades fuera de su casa en toda una vida. Puede que tantas cosas… Pero seguía teniendo su casa, de hecho se llevó las llaves, o las de sus hijas, o la mía, o la de mi abuelo donde ella nació, junto al río Miño. ¿Por qué se ha ido sin decir nada? Puede haber perdido de repente la razón, puede que estuviera enfadada con todos y nos quisiera dar un escarmiento. ¡OHHH! Pueden ser tantas cosas. Todo suposiciones. No pienso todavía en que le haya pasado nada malo aunque también sé que se puede dar. Es raro que no la hayan encontrado en seis días ya, nadie la ha visto, la conocen pero hace días que no la ven.
En mi familia empiezan pensar en lo peor, pero yo siento que está bien. La siento feliz y más rebelde que nunca, pero ¿dónde?

lunes, 19 de diciembre de 2011

ESTE NO HA SIDO UN DOMINGO COMO TANTOS




«Hay que intentar ser objetivo y aceptar las cosas como son
y no como quisiéramos que fuesen.»

¿Domingo? No soy de los que no soportan este día de la semana. No recuerdo nada malo que me pasara un domingo… Bueno, hasta hoy. Me desperté al amanecer. Me sentí sorpresivamente contento, casi eufórico ante el nuevo día y me noté especialmente energético. Estaba tan calentito, tan a gusto, con mi ser más amado pegado a mí... Era el paraíso, pero aun así decidí levantarme para hacer todas las tareas cotidianas de un hogar y tener expuesto el desayuno junto con el periódico que te gusta: «Público». Hacía frío pero lucía un espléndido sol. Saqué a pasear a Alí (nuestro perro) antes de bajar al Centro Comercial para comprar el periódico y pan fresco para las tostadas que tanto le gustan; untadas con ajo y aceite de oliva virgen, y espolvoreadas después con pimentón de la Vera (lo del pimentón me resulta un tanto exótico). Un largo y tranquilo paseo por la sierra, con la caricia del beneficioso sol de diciembre en la cara. Cuando ya regresábamos por el mismo sendero yo me entretuve lavándome las manos en un arroyo unos segundos, los mismos que perdí de vista a Alí, pues sus ladridos me hicieron levantarme inmediatamente y echar a correr hacia él, que empezaba a pegar saltitos para alcanzar a su mayor enemigo, un perrito marrón llamado Pancho y que se había refugiado en el regazo de su ama y desde su cobijo ladraba furiosamente también a Alí. Pancho tenía un «hermano» casi igual que él pero en negro, se murió esta primavera. Pues cuando Alí era un cachorro un día le atacaron los dos y le mordieron, desde entonces es odio total entre ellos. Ahora sólo está Pancho que es tan camorrista como Alí. La dueña gritaba asustada protegiendo a su pequeño tesoro hasta que sus gritos se hicieron más agudos y preocupantes. Cuando conseguí agarrar a mi perro de uno de sus índices salía sangre. Yo en el suelo sujetando con fuerza a Alí y Pancho ahora liberado aprovechaba la inmovilización de Alí para darle unos buenos bocados en el culo y muslos. La señora holandesa quería coger a su perro pero no tenía correa y éste daba vueltas a nuestro alrededor. Alí se revolvía y por un instante casi se me escapa cuando queriendo atrapar a Pancho me mordió a mí en la muñeca traspasando sus colmillos la cazadora de cuero y la camisa de grueso algodón hasta introducirse ligeramente en la carne. A duras penas conseguí levantarme y preocuparme por la herida de la mujer. Intenté tranquilizarla pero su Pancho no paraba de provocar. Le miré el corte y, aunque escandaloso por la sangre, no era muy grande. Yo le comenté que Alí tenía sus vacunas al día y ella me dijo que iría al centro de salud y me pidió el número de teléfono. Se lo di al tiempo que tuve que escapar pues Pancho y Alí estaban a punto de enzarzarse de nuevo. Sí, bajé por el Público y el pan, pero la mañana ya se había torcido. Alí tendrá que ir ahora siempre con correa, adiós a sus correteos, pero aunque lo sienta por él yo no quiero más sorpresas y sobresaltos; necesito mi Energía para otras cosas. Acaba de sonar el teléfono, ¡vaya!... El corazón me ha dado un vuelco, contesto resignado pensando que el problema ya está aquí. Pues no. Era Marcelo para desearnos «Feliz Navidad». Qué así sea. Pensemos positivo y atraeremos positivo. 
Tengamos las «fiestas» en paz.  

viernes, 9 de diciembre de 2011

EL «CUCO» DE MANUEL




«Empezar a respirar y volver a lo normal, retornar a la belleza de las cosas inconexas.»

Todo empezó con el «cuco» alemán de Manuel, salvado de uno de sus «naufragios» de alguna de sus vidas. No sé porqué insistí en salvarlo, quizás por un recuerdo infantil, el caso es que me encariñé con él. Yo es que tengo un corazón demasiado grande y poco selectivo, pero bastante heterodoxo. Una mañana se paró. No mi corazón pero sí el «cuco». El hecho de que estuviera desterrado al vestidor no tiene nada que ver con su parada, a él sé que le gusta su emplazamiento y a mí me resulta más agradable escuchar sus «cu-cus» amortiguados por las paredes. Así son «cu-cus» susurrados. Me he acostumbrado tanto a sentir que existe cuando lo necesito. No puedo vivir sin su cancioncilla.
Después vino una rueda del coche, la delantera izquierda, una mañana me la rajaron. Vale, no hay mal que por bien no venga, ahora tengo dos ruedas nuevas y de mejor calidad que las antiguas.
Luego pasó lo del reproductor de Cds. Esto ya empezó a sacarme de quicio puesto que había comprado el aparato a mediados de Agosto, apenas tres meses, y es de una supuesta «primera» marca. Sin mis Cds no soy nadie. Necesito mi música como el aire. Bueno, pues me queda Radio3, que no está nada mal.
Días más tarde, justo la mañana en la que llevaba a reparar el equipo de música me falló la impresora al intentar hacer una fotocopia del ticket de compra. ¡Bueno! Ahí sí que me llegó. Ya me mosqueé de verdad.
Pues aquí no acaba la historia pues ese mismo día empezó a fallar el mando de la TV y no puedo cambiar ni de canal. Ahhhhhhhhhhh…!!!

Llevaba gastadas muchas horas dándole vueltas a estos sucesos hasta que el domingo pasado fuimos a pasarlo a casa de Maite, una de mis amigas más antiguas en estas tierras alicantinas, y no por su edad, que aunque está a pocos meses de los 60 Maite sigue siendo la más moderna, y siempre pionera en el conocimiento espiritual. Pues allí en su mundo, conocí a Aidita (la hija mayor de otra amiga: Aida, por cierto recién enamorada hasta la médula a sus ya 76 años, eso sí, está estupenda, ¡qué vitalidad!). Pues resulta que mi nueva amiga, ya, tiene un don especial... Algunos dirían que es un poco bruja, pero más bien pienso que se trata de una enorme sensibilidad y gran capacidad de observación y análisis. Conté mi experiencia entre cucharada y cucharada de «fabes con almejas» y llegó a la conclusión de que yo necesitaba pararme, ir más despacio, prescindir de tanta tecnología y abrirme a lo más cercano, vamos ocuparme más y mejor de mi entorno. Yo por mi parte también analicé sus palabras y mis sucesos una vez más. También llegué a una conclusión que va a ser mi objetivo a cumplir en los próximos meses: necesito pararme, sí; olvidarme del tiempo, también; cerrar los ojos, abrir mi corazón, agudizar todos mis sentidos y sentir todo lo que me rodea, sobretodo los seres vivos, ocuparme de lo vivo y desocuparme más de lo inerte.Tener más en cuenta lo más cercano ocupándome más y mejor.

Miramos demasiado al más allá, al futuro o al pasado, tenemos que ocuparnos del presente más inmediato y trabajar para hacerlo más agradable, poniendo amor en todos nuestros actos.

¡Vaya! Ahora me falla el reloj de pulsera más bonito que tengo… Ya no sé que pensar, o sí.
 ©Miguel Je 2011

sábado, 3 de diciembre de 2011

NUEVAS MODAS PARA NUEVOS TIEMPOS




«¿Nos ayuda en algo gritar cuando nadie nos escucha?»

¿Cada época tiene su moda o cada moda tiene su época? En el fondo da igual, pero toda moda tiene fecha de caducidad al ser algo intrínseco del término. Lo que hoy está de moda puede que mañana no lo esté. Luego está el tema del «éxito», a cuántos más fieles reclute más éxito. Una «tendencia» sería el primer paso, que debe hacerse lo suficientemente popular para llegar a alcanzar la categoría de moda. Otro de los factores que contribuyen a la consolidación de una moda es el tiempo de duración, cuanto más dure más exitosa será esa moda. Hay modas que apenas nos llegan a calar por lo efímeras. No tenemos ninguna obligación de seguir una u otra moda pero, a veces, hay modas que no tenemos más remedio que abrazar. Un ejemplo de esto lo tenemos en ciertos casos como, cuando algo pasado ya de moda y que nos gusta lo dejan de fabricar, y no nos queda más remedio que adaptarnos a una nueva moda. Así que también existen modas impuestas a las que no nos podemos negar, estas son las que no soporto.

Apenas hemos empezado una nueva época y ya hay muchas nuevas modas en el punto de salida dispuestas a enamorarnos, o al menos a engatusarnos. Cualquier cosa por muy insignificante o innecesaria que pueda parecer tiene la capacidad de ponerse de moda. Una canción, una película, una coletilla, un color, un peinado, un pantalón, una forma de hablar, ciertas expresiones, incluso hablar de ciertos temas, un partido político, una empresa, un spot o una publicidad... No creo que sea necesario enumerar más ejemplos para llegar a comprender que hasta la política ha llegado a ponerse de moda. Las modas nos acechan continuamente y por todos los ángulos.

Hemos venido asociando las modas a las décadas, al menos desde que tengo uso de razón, pero nunca un cambio de década marcó directamente la entrada de nuevas modas; se van instalando poco a poco, pero a la vez se intuyen síntomas de que ya están aquí. Son como pequeños avances y muchas veces funcionan como estudios de mercado. En esta década que hemos empezado ( la segunda de siglo XXI ) se están extinguiendo algunas modas para dejar paso a otras que ya están empujando. Los medios de comunicación suelen ser una de las mejores plataformas de lanzamiento, y de todos ellos la televisión, el medio más generalista, ya nos está dando muestras de por donde van la nuevas tendencias. Desde hace unos meses (en las últimas semanas ha aumentado) se están incrementando sospechosamente en TV estas nuevas tendencias que acabaremos por aceptar como moda.

Me ha llamado mucho la atención el repentino bombardeo de publicidad de Compañías de Seguros mostrándonos un amplio abanico de seguros sanitarios. Cada aseguradora está mostrando su propia versión. Esto sólo tiene una única lectura que es el amplio mercado que van a tener desde YA. Si existe una sanidad pública, que es nuestro mayor orgullo, para la que fue necesaria una importante lucha de generaciones anteriores, y que hemos ido mimando y mejorando, cómo puede haber tanto interés en las empresas de seguros en invertir en un nuevo producto, que a día de hoy nos parece realmente innecesario. Pero algo va a pasar si nos atenemos a los datos, y todo me lleva a la reflexión de si la sanidad pública tiene los días contados. Pienso que sí, salvo que todos unidos lo remediemos, sino me temo que nuestro, muchas veces criticado, pero realmente extraordinario sistema sanitario degenerará a una sanidad de beneficiencia, que será también deficiente e insuficiente.

En Alemania uno de los negocios más rentables es el de los seguros. Es una nación de mentes previsoras hasta la médula. Ellos tienen seguros de vida, de hogar, de accidentes, de responsabilidad civil, dental, bici, coche, perro... En 2010 los alemanes se han gastado de media la no despreciable cantidad de 1780 €. Cada persona tiene de media seis pólizas contratadas cuando solamente por ley son obligatorios los seguros de coche y el sanitario. Derrochan tanto en seguros que han empezado a impartirse cursos por 22 € para hacer aprender a hacer una elección adecuada a las necesidades de cada ciudadano. Si Alemania ha sido ya invadida por esta nueva moda ahora ya se atisba en España, ¿tendrá el mismo éxito?

El estado de bienestar social está desapareciendo a un ritmo trepidante, la distancia entre ricos y pobres se incrementa día a día. Parece que los Estados han dejado de tener como prioridad el bienestar de los ciudadanos y ya no hay más patria que eso que se llaman «los mercados» y que siempre fue «el capital».

Los trabajadores estamos perdiendo derechos, la mayoría de los ciudadanos porque los políticos y los poderosos del capital parece que son inmunes. Vuelve un sistema de trabajo muy parecido a la «esclavitud», y si lo quieres bien y si no también. Es la utopía de un mundo completamente amoral, lo mismo que el propio dinero.

Hemos de permanecer unidos. Más allá de las ideologías políticas está el instinto humano, no podemos caminar hacia atrás, no sólo sería un retroceso en la evolución sería también toda una traición a las generaciones que han dado su vida por ir conquistando derechos vitales. Por eso no podemos callarnos ante el injusto mundo que estamos permitiendo. No adoptemos esta realidad como una moda inevitable. El poder ha de volver al pueblo, hemos de quejarnos y resistir, no podemos permitir que nos sigan aplastando.

Quiero gritar, quiero hacerte gritar, gritar hasta el final... Gritar cuando algo nos parece injusto se pondrá también de moda, lo veremos!!!

martes, 25 de octubre de 2011

RAJOY Vs. RUBALCABA


¿Quién detiene palomas al vuelo?

Quizás el que el comunicado, con el que ETA anunció a todos los españoles el fin definitivo de la lucha armada, se hiciera realidad antes del 20N haya supuesto el primer «round» para Rubalcaba en el «combate» por la Moncloa. Antes, Rajoy ya se había llevado el primero, tan solo por arrasar en las encuestas. Pero, pienso yo, que las encuestas son como las apuestas que se dan alrededor de cualquier competición. Si el púgil al que se le da como favorito, con amplia ventaja, puede como consecuencia de ello que aumente su ego, pero también el peso de la responsabilidad, que le creará tensión, y por tanto su fuerza y su atención se verán mermadas, perdiendo así capacidad de reacción pudiendo ser receptor de un golpe imprevisto en absoluto deseado. Y aunque la respuesta sea levantarse como si nada hubiera pasado, e intente ser correcto, los que apuestan empiezan a discrepar y se ponen nerviosos, metiendo así más tensión al que ya se creía completamente ganador. Y si las apuestas cambian la tendencia aumenta la tensión y merma la atención del supuestamente ganador.
Creo que el siguiente asalto será el debate televisado, que por cierto pende del hilo que intenta tensar Cayo Lara (IU), con su recién alegación ante la Junta Electoral, en la que dice que se está vulnerando los principios de pluralismo y neutralidad a la que obliga el artículo 66 de la Ley Electoral. Pienso que Rubalcaba en este único debate (algo inexplicable, que menos que dos) dará buenos y certeros «golpes» a Rajoy, que además no tiene tan desarrollado la capacidad de improvisación acertada.
Lo que ocurra a partir de ahí es muy difícil de prever, influyen tantísimos factores y no todos dependen de los dos candidatos. Intentarán mostrarnos por donde va la tendencia con nuevos sondeos, incluso el mismo domingo 20, pero hasta las 22 horas no sabremos realmente por qué camino vamos a tener que seguir.
Todos deberíamos pensar mucho el voto. Aunque hay muchas opciones, en realidad no hay más que estas dos. No debemos ser rencorosos por una situación tan difícil, hemos de ampliar nuestro campo de visión y en el fondo veremos que hay dos personas posibles para navegar este barco, hay que elegir. El latir vendrá después.

lunes, 17 de octubre de 2011

20N: LA DECISIVA ENCRUCIJADA



¿La voluntad te puede llevar más lejos que el talento o el talento más lejos que la voluntad?

Echando mano del refranero español, me viene a la cabeza aquello de que, «no hay mal que por bien no venga»; entre esto y mi gran positividad, sé que podré sobrellevar lo que ocurra el 20N. Gane quien gane voy a llorar de todas maneras.
Si gana el PSOE, lloraré y pegaré saltos de alegría cuando vea por la televisión el semblante de Rajoy y su santa y pura esposa, haciéndose nuevos planes a toda prisa y poniéndose en la tesitura de tener que deshacer las cajas de la mudanza preparadas con meses de antelación para llevarlas a la Moncloa en cuanto fuera nombrado Presidente del Gobierno. Ver esa cara tiene que ser un éxtasis. Sería, lo sé, una experiencia tántrica.
¿Y si gana el PP? Lloraré igualmente, pero no pegaría saltos. Sí me vendría bien no tener la vajilla a mano, pues empezaría a tirar plato por plato al jardín. Pero mirando en este caso el lado bueno recordaré la famosa frase de la serie Fama: —«Tenéis muchos sueños, buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor, quiero veros sudar, y cuanto mejor lo hagáis, más os voy a pedir que trabajéis y sudéis...» Rajoy y los suyos van a tener que sudar, y a nosotros también nos harán sudar. Ahí será cuando podremos empezar a descubrir hasta que punto querían una poltrona sin merecerla, o realmente son tan inteligentes que se la merecían.

Si España mejora con Rajoy de Presidente (hecho bastante improbable según mi humilde opinión) volveré a llorar y a pegar saltos de alegría y amaré a Rajoy sobre todas las cosas, pero si nos vamos a pique, entonces me uniré no a los indignados sino a los CABREADOS.

A veces es necesario que el lobo te muerda bien para empezar a defenderte. Quizás solo estando cabreados y jodidos podemos tener la suficiente fuerza social para vencer a los poderes invisibles de la macroeconomía. 


(Me han censurado en Facebook la foto que encabezaba este artículo, por eso vuelvo a editarlo)

domingo, 16 de octubre de 2011

PENSANDO YA EN EL 20N





¿La voluntad te puede llevar más lejos que el talento o el talento más lejos que la voluntad?

Echando mano del refranero español, me viene a la cabeza aquello de que, «no hay mal que por bien no venga»; entre esto y mi gran positividad, sé que podré sobrellevar lo que ocurra el 20N. Gane quien gane voy a llorar de todas maneras.
Si gana el PSOE, lloraré y pegaré saltos de alegría cuando vea por la televisión el semblante de Rajoy y su santa y pura esposa, haciéndose nuevos planes a toda prisa y poniéndose en la tesitura de tener que deshacer las cajas de la mudanza preparadas con meses de antelación para llevarlas a la Moncloa en cuanto fuera nombrado Presidente del Gobierno. Ver esa cara tiene que ser un éxtasis. Sería, lo sé, una experiencia tántrica.
¿Y si gana el PP? Lloraré igualmente, pero no pegaría saltos. Si me vendría bien no tener la vajilla a mano, pues empezaría a tirar plato por plato al jardín. Pero mirando en este caso el lado bueno recordaré la famosa frase de la serie Fama: —«Tenéis muchos sueños, buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor, quiero veros sudar, y cuanto mejor lo hagáis, más os voy a pedir que trabajéis y sudéis...» Rajoy y los suyos van a tener que sudar, y a nosotros también nos harán sudar. Ahí será cuando podremos empezar a descubrir hasta que punto querían una poltrona sin merecerla, o realmente son tan inteligentes que se la merecían.

Si España mejora con Rajoy de Presidente (hecho bastante improbable según mi humilde opinión) volveré a llorar y a pegar saltos de alegría y amaré a Rajoy sobre todas las cosas, pero si nos vamos a pique, entonces me uniré no a los indignados sino a los CABREADOS.

A veces es necesario que el lobo te muerda bien para empezar a defenderte. Quizás solo estando cabreados y jodidos podemos tener la suficiente fuerza social para vencer a los poderes invisibles de la macroeconomía.

domingo, 24 de julio de 2011

ADIÓS AMY!!! SEE YOU LATER!!!








«Las estrellas que brillan el doble, duran la mitad que las demás»


23 de julio por la tarde, leo en la pantalla del televisor: — ˝última hora: La cantante Amy Winehouse ha aparecido muerta en su casa del norte de Londres”; sentí como un escalofrío que recorría todo mi cuerpo.

Hace unos cinco años que la escuché cantar por primera vez, y me enamoró; fue un flechazo, que se acrecentó al ver cómo era físicamente. Era un chica peculiar, con estilo propio y fuera de toda norma. Su forma de vida, su imagen (vestuario, maquillaje y peinado ) le daba un aura de verdad y, sobre todo, de libertad. Su estilo fue copiado por muchas jóvenes y adolescentes. Era solitaria, pequeña y con apariencia frágil a pesar de su actitud algo «macarra». Le gustaba pasear sola por las calles de Londres. A mí también!!!

Muchos pensarán que es una pena que un «talentazo», como lo era ella, se fuera degradando por las drogas a un ritmo vertiginoso: «¡Malditas drogas!» Puede que la droga haya sido el mecanismo detonador que la llevara a desaparecer una tarde de finales de Julio, pero pudo haber sido una bala, una intoxicación etílica, una caída, … Ella se fue y punto. Pero nos deja un pequeño legado, que es un gran regalo, con todo el sentimiento y emoción que ella nos entregaba: sus canciones. No hay ni una sola que no me guste, y tardaría tiempo en poder elegir una de entre todas, quizás «Back to black»... pero es que de su primer CD: «Frank», podría escoger cualquiera. Me hubiera gustado conocerla personalmente. Hubiese deseado saber cómo era, y cómo y porqué fue evolucionando hasta desaparecer. Se hablaba de sus escándalos hasta la saturación, pero qué había detrás de todo ese descontrol. No lo sé pero me importa.

Sé que había hecho un disco con canciones de ritmo reggae y que su discográfica lo rechazó. Me apuesto que no tardarán en editarlo y qué será su gran éxito. Yo correría a comprarlo. También tenía otro cociéndose, ya con el beneplácito de la compañía, de ese dudaría, pero por oirla seguro acabaría por adquirirlo.

Ella consiguió muy joven y en poco tiempo el éxito profesional. Todo por su enorme talento, por su voz, pero también por su acierto a la hora de componer sus canciones. No engañaba a nadie, no le importaba nada el que dirán, pero su éxito profesional no llenó sus anhelos, lógicamente para ser feliz se necesita amor, y ella tuvo un gran desengaño, no fue afortunada en amores. También un posible desencanto del «show business» ayudó a que cada vez se refugiara más en las drogas, llegando a excederse sin ningún control, quizás, precisamente, por falta de amor, por falta de tener a su lado una persona que le diera equilibrio. Por su especial personalidad parecía reírse de todo, de todos, incluso de ella misma.

No sé, y mira que me gustaría, qué pensaría ante un inminente concierto: ¿quería o no darlo todo? Pero por qué llegada la hora, salía al escenario con sus facultades excesivamente mermadas. ¿Estaba tan contenta que no paraba de celebrarlo y cuando llegaba la hora de la verdad se había pasado, o por el contrario se sentía tan aterrorizada ante la subida al escenario y enfrentarse a su público al que deseaba agradar, y no sabía que sólo con su presencia y su voz era suficiente para enamorar a todos los presentes. O quizás ya todo le importaba un pito porque ya no le gustaba la vida, el mundo... Sea lo que sea Amy se ha ido.

La recordaré siempre, escucharé sus canciones de vez en cuando, cuando la eche de menos o cuando quiera, seguirá viva porque muchos la seguiremos recordando. No veré imágenes de sus excesos. Me quedaré con lo mejor y con esa carita de niña mala pero tremendamente frágil y desencantada.

No pienso que las estrellas que brillan el doble se apaguen a los 27, creo que es coincidencia y punto.

Te quiero AMY!!!
 ©Miguel Je 2011