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martes, 13 de mayo de 2014

PASÁNDOSE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN POR EL RABO


«¡Y yo pasándome las opiniones del ministro del interior por el culo!»
«El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha anunciado este martes que ha ordenado a la Policía investigar los mensajes injuriosos que se lanzaron ayer en las redes sociales, principalmente en 'Twitter', contra la presidenta de la Diputación de León y del PP en esa provincia, Isabel Carrasco, después de haber sido asesinada.
"Hay que limpiar las redes de indeseables", ha enfatizado el ministro, quien ha defendido que al igual que es necesaria la seguridad en campos como la seguridad vial también lo es en Internet.
Fernández Díaz ha destacado que las Fuerzas de Seguridad del Estado cuentan con unidades en la investigación de este tipo de actividades y ha tachado esos comentarios como "actos de apología del delito y del odio".
Ha recordado que hace pocos días la Guardia Civil realizó una operación contra una veintena de personas acusadas de enaltecer actos de terrorismo y menospreciar a las víctimas.
El ministro ha hecho estas declaraciones tras presidir el acto de conmemoración del 170 aniversario de la Fundación de la Guardia Civil en la localidad madrileña de Valdemoro.
El portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso, José Martínez Olmos, ha urgido al Gobierno a regular las redes sociales "ante la catarata de comentarios indignos que muchas personas desalmadas vertieron en las redes sociales".
Por su parte, la concejala socialista de Vilagarcía de Arousa Susana Camiño ha dimitido este martes después de haber escrito en su cuenta de Facebook: "Prefiero no comentar pero quien siembra vientos recoge tempestades".
La presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Elsa González, ha pedido diferenciar "el periodismo de las redes sociales" tras el asesinato de la presidenta de la Diputación de León, ya que, a su juicio, "en ningún medio de comunicación hubiese pasado lo que ocurrió ayer en las redes sociales", en alusión a las reacciones que se sucedieron después de este suceso.
Por su parte, el exjuez Baltasar Garzón ha calificado de "sorprendente" que el Ministerio de Interior "dedique esfuerzos a investigar" lo que se dice en las redes sociales porque en caso de que se lancen informaciones "injuriosas o calumniosas" quienes deben actuar son "quienes se sientan agraviados". "No creo que sea lo mejor que puede hacer el Ministerio de Interior en este momento", ha dicho.

 Alonso: Twitter "se está convirtiendo en un lugar poco recomendable"



El portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, ha expresado la repulsa y condena del grupo parlamentario popular por el asesinato de Carrasco, que -ha dicho- ha sido víctima de la "sinrazón". Alonso ha hecho estas declaraciones a los periodistas en el Congreso antes de la reunión de la Junta de Portavoces, tras la que viajó a León junto con el secretario general del grupo popular, José Antonio Bermúdez de Castro, para trasladar el pésame a los familiares de la fallecida.

El portavoz del PP en la Cámara baja ha explicado que este crimen ha provocado una gran "consternación" entre los diputados, particularmente los que más habían trabajado con Carrasco en Castilla y León y todos los que la conocieron. "Ha sido víctima de la sin razón y desde aquí mandamos un mensaje cariñoso a la familia y nuestro pésame, que también tendremos ocasión de dárselo personalmente", ha señalado.

Asimismo, ha censurado algunos comentarios "inaceptables" que en algunas redes sociales se están haciendo sobre este suceso: "Hay alguna red social que se está convirtiendo en un lugar muy poco recomendable", "no voy a darles más cancha, creo se califican a sí mismos", ha dicho. No obstante, ha añadido que España es un país solidario de "gente buena" y que cuando se produce un crimen de esta naturaleza el "sentimiento es de repulsa en toda la gente que importa"
Fuente: Público.es


¡Jajajajaja! Lo que nos faltaba ya!!! Vamos que encima va a estar penado alegrarse de una defunción, con lo bonito que es la muerte, te libras por fin de todos los problemas mundanos y alcanzas el paraíso terrenal y vivirás feliz el resto de la eternidad. No lo entiendo, si ellas son también ultracatólicas, como yo, y la ley de Dios dice, creo recordar de cuando iba a la catequesis, que daba un sacerdote muy amable y cariñoso con los niños, bueno con unos más que con otros, pero era majo, y entre nosotros, estaba muy bueno, tenía un pollón, o al menos, yo que por entonces era muy chiquito, me parecía enorme y me quedaba petrificado mirándosela cuando me acompañaba al baño y se ponía a mear a mi lado y tardaba media hora en escurrirla y aquello iba creciendo, a él debía de gustarle enseñarla porque meaba desde lejos y era imposible no vérsela y además como le iba creciendo para mí era como magia potagia, y me decía que si me la metía en la boca aún le crecería más, y se empeñaba en que lo hiciera, pero yo no era muy atrevido y como por entonces no tenía una bocaza como ahora pensaba que si me metía aquello se me podía quedar atascada y luego qué... A qué venía esto? Ah, que muy mal, estos del PP son tan hipócritas que van de superreligiosos pero luego no tienen escrúpulos ni nada a la hora de incumplir los mandamientos de la ley de Dios. Claro, ya lo entiendo, como son tan malos y pecadores, tiene miedo a la muerte porque saben que se pasarán el resto de la eternidad ardiendo en el infierno. Qué pena de humanos, que futuro tan ardiente les espera. Yo como soy bueno estoy deseando morirme para pasarme el resto de la eternidad viviendo sin trabajar, y encima sin cuerpo que alimentar pero viviendo en un estado perpetuo de felicidad tocándome los cojones que no tendré pero como tendré imaginación me imaginaré con unos cojones como los del toro de Osborne y unas grandes manos para tocármelos, o mejor imaginaré a todos esos políticos a los que la vida les ha hecho robar, cometer adulterio, joder la vida a los ciudadanos, y subirnos los impuesto y bajarnos los sueldos, dejarnos sin derechos, y multitud de obligaciones, mentirnos, vamos a todos aquellos que nos han estado dando por culo estos años los obligaré a que me los toquen ellos pero antes haré que sean pequeños como duendecillos y que en vez de tocarme con sus manecillas me los laman y y se pasen por mi capullo utilizando sus lengüitas como si bajaran por un tobogán; todos políticos corruptos, curas pederastas, hijas de puta alcaldesas, o presidentas y presidentes de Comunidades Autónomas y toda la Casa Real en pleno.
¡¡¡Ay quiero morirme ya!!!
©Miguel Je 2014

sábado, 5 de noviembre de 2011

CRITICAR POR CRITICAR




«Malgasto mi talento, destrozando a los demás, propagando mil mentiras,
disfrazando la verdad.»
(Fangoria)

Siempre he oído que éste era un país al que le gusta mucho criticar; lo mismo ocurre con la envidia, de la que se dice que es el deporte nacional. También se diferencia entre pura envidia y envidia sana, como también crítica constructiva y destructiva. ¿Se critica lo que se envidia? No necesariamente, pero en muchos casos la envidia es el detonante. Se critica destructivamente lo que no se dice que se envidia. Como en la fábula del «zorro y las uvas», que al no poder alcanzarlas el zorro dice que ya no las quiere porque están verdes, nosotros criticamos al vecino que tiene una casa mejor diciendo, por ejemplo, que le da demasiado el sol en verano. Pero no es lo mismo que si lo criticamos porque tiene un gran coche que contamina mucho; yo puedo criticar ese hecho sin que el motivo sea la envidia, ni sana ni insana. Creo que cuando criticamos lo hacemos teniendo un motivo, eso siempre. Pero si nuestra intención con la crítica es arreglar algo que no nos gusta, nosotros también tenemos parte de responsabilidad en la solución.

Dice Rajoy que el país está hecho un desastre como consecuencia de la política desastrosa que ha hecho el Gobierno de Zapatero, y dice más: —«esto sólo se soluciona haciendo una política como Dios manda...» ¿Esto qué es? Algo tan misterioso como su indefinido programa en el que deja las puertas abiertas a todo, un programa nacido desde sus más profundas raíces gallegas. Decir «como Dios manda» es peor que no decir nada, salvo que nos quiera hacer reír ante el negrísimo panorama. ¿Cómo vamos a dejar que gobierne una persona así? Él, como toda la primera plana del PP y muchos otros políticos (recordemos a Cayo Lara y su promesa de no pactar con la derecha en las últimas elecciones), ostenta el dudoso honor de haber conseguido que la palabra «promesa» haya sido connotada como sinónimo de mentira; por eso ahora sólo promete devolvernos la felicidad... Algo tan efímero y caprichoso, diría incluso que abstracto. Alguien que se ve con capacidad para dar felicidad a todos los españoles no está en sus cabales. ¡La euforia le desborda!

Recordando y analizando su temporadita en la oposición durante estos últimos ocho años, sólo me da a creer que lo único que quieren es el poder, sin importarles ni una mierda mejorar el país. Envidian a los que lo tienen y critican destructivamente todo lo que este gobierno ha hecho, TODO.

Desde las últimas elecciones municipales y autonómicas del pasado Mayo hasta hoy ha aumentado el paro en todas las Autonomías que gobiernan. Durante esa campaña habían prometido la creación masiva de empleo. Ante esta evidencia ellos se apresuran a decir que si no han podido crear empleo es culpa de gobierno central. Entonces si no depende de ellos la creación de empleo por qué tienen la desvergüenza de prometerlo. Han hecho recortes en educación, sanidad y protección social, pero él (Rajoy) sigue diciendo que no tocará estos tres pilares. Ahora ante el 20N, vuelven a prometer lo mismo, ¿les vamos a creer?

Nosotros, los ciudadanos tenemos también la obligación de cambiar nuestros malos hábitos, que los tenemos, como defraudar a hacienda, por ejemplo, cobrar el paro y estar trabajando (tengo varios vecinos en esa situación y estoy convencido de que es algo más extendido de lo que se cree). Pero también debemos de ingeniarnos la manera de levantarnos si las dificultades nos han hecho caer. Una crisis es también una oportunidad para cambiar, mejorar y por tanto evolucionar. Las crisis favorecen la evolución individual y por tanto la colectiva. Con criticar y echar la culpa al gobierno o a los demás no solucionamos nada, salvo como mucho  desahogarnos un poco.

Todos tenemos una parte de culpa en lo que pasa en el mundo. En los años de bonanza todos hemos abusado del consumismo de una manera escandalosa. Tengo amigos que hace unos años ganaban casi 3000 euros o más, según los meses, y se lo gastaban todo. —«Ni siquiera han hecho inversiones al contado, eso sí vivían mejor que reyes, sin privarse de ningún lujo, ni de continuas juergas de alcohol, drogas y putas. Me decía «el Calamaro»:  —«Sólo con todo lo que gasté en putas cada viernes, después de cobrar la semana, ahora podía vivir tres años sin problemas. Ahora no lo hubiera hecho...» Pero como él, ¡muchos! Se despilfarró más aún de lo que se ganaba. Lo critico y con ello también a mí. Ahora los que eran ricos aún lo son más, los pobres son mucho más pobres y la clase media prácticamente ha desaparecido.

Rubalcaba no promete un camino de rosas pero sí mantener, e incluso mejorar lo imprescindible, los tres grandes pilares que mantienen el bienestar social: educación, sanidad y protección social. Hay que ahorrar, pero es muy importante saber donde. Estos tres pilares son intocables. La gran mayoría de los españoles está de acuerdo con esto. Pienso que este gobierno ha hecho mucho bien, la gran losa que pesa es el paro, y no es todo culpa de la política de Zapatero, viene de más atrás: de la burbuja inmobiliaria prácticamente. Pero han hecho grandes avances sociales, ahora todos tenemos los mismos derechos, pero también se creó la ley de dependencia, y muchas más cosas. Echo en falta un verdadero compromiso de Rubalcaba con un estado laico y una reducción del gasto en defensa. También nos interesa, nos siguen interesando, mejorar la convivencia equiparando las obligaciones y haciéndolas cumplir.

No deberíamos olvidar que este es un país que se sitúa mayoritariamente a la izquierda y por tanto el disponernos a otorgarle una aplastante victoria a la derecha es paradójico y totalmente criticable, pero dudo de que nadie nos acabe envidiando.
©Miguel Je 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

PENSANDO YA EN EL 20N





¿La voluntad te puede llevar más lejos que el talento o el talento más lejos que la voluntad?

Echando mano del refranero español, me viene a la cabeza aquello de que, «no hay mal que por bien no venga»; entre esto y mi gran positividad, sé que podré sobrellevar lo que ocurra el 20N. Gane quien gane voy a llorar de todas maneras.
Si gana el PSOE, lloraré y pegaré saltos de alegría cuando vea por la televisión el semblante de Rajoy y su santa y pura esposa, haciéndose nuevos planes a toda prisa y poniéndose en la tesitura de tener que deshacer las cajas de la mudanza preparadas con meses de antelación para llevarlas a la Moncloa en cuanto fuera nombrado Presidente del Gobierno. Ver esa cara tiene que ser un éxtasis. Sería, lo sé, una experiencia tántrica.
¿Y si gana el PP? Lloraré igualmente, pero no pegaría saltos. Si me vendría bien no tener la vajilla a mano, pues empezaría a tirar plato por plato al jardín. Pero mirando en este caso el lado bueno recordaré la famosa frase de la serie Fama: —«Tenéis muchos sueños, buscáis la fama, pero la fama cuesta, pues aquí es donde vais a empezar a pagar, con sudor, quiero veros sudar, y cuanto mejor lo hagáis, más os voy a pedir que trabajéis y sudéis...» Rajoy y los suyos van a tener que sudar, y a nosotros también nos harán sudar. Ahí será cuando podremos empezar a descubrir hasta que punto querían una poltrona sin merecerla, o realmente son tan inteligentes que se la merecían.

Si España mejora con Rajoy de Presidente (hecho bastante improbable según mi humilde opinión) volveré a llorar y a pegar saltos de alegría y amaré a Rajoy sobre todas las cosas, pero si nos vamos a pique, entonces me uniré no a los indignados sino a los CABREADOS.

A veces es necesario que el lobo te muerda bien para empezar a defenderte. Quizás solo estando cabreados y jodidos podemos tener la suficiente fuerza social para vencer a los poderes invisibles de la macroeconomía.

jueves, 22 de septiembre de 2011

EL DÍA QUE ME CRUCÉ CON MI ÁNGEL GOODMAN


«Si tienes un problema que tiene solución, no te preocupes.
Si tienes un problema que no tiene solución tampoco te preocupes»

Hubo un momento en mi vida en el que el mundo se me cayó encima; en lenguaje cinematográfico se llamaría «punto de giro», provocado éste por un suceso traumático: el hombre encantador con el que llevaba diez años compartiéndolo todo, dejó de ser un Ángel bueno para mostrar su verdadera personalidad demoníaca.
Fue tal el shock que para poder seguir viviendo salí de la luz de los focos para situarme tras una cámara y empecé a vivir mi inesperada nueva realidad improvisando tras el objetivo, de cristal amarillo (creo que por dar sensación de calidez), para comenzar a rodar una tragicomedia sin guión previo. 
Me dejé ayudar por la brisa, que me empujaba en mi carrera hacia ningún lado y cuando caía en el agua me dejaba arrastrar por la corriente, pero sin llegar nunca a cerrar los ojos para poder observarlo todo. 
No podía pararme, mi único objetivo era andar y andar, sin pensar, solo mirar, disfrutar de lo que veía y analizar exhaustivamente las imágenes que pasaban ante mí. Me alimentaba de imágenes que digería y procesaba bajo una lógica, posiblemente errónea, pero que a mí en ese momento me servía para sobrevivir. 
Adelgacé rápidamente, pero mi cuerpo se mantenía en forma, no así mi mente que fue debilitándose por la falta de sueño, adentrándose cada día más en una falsa realidad y acabé por vivir totalmente dentro de la ficción que había creado para no derrumbarme. 
En mi película, a la que le puse el nombre de «Pasos», mi perro negro Dean y yo éramos todo el equipo, y también los protagonistas junto a un Twingo gris y los lugares por los que nos movíamos: calles, carreteras, parques, bares, áreas de descanso, hoteles... Cuando dí por terminada «Pasos», empecé con «Dean y Miguel Ángel buscando la estrella polar», era lógico pues había perdido totalmente el norte, parecía que empezaba a recuperarme, recobrando poco a poco la cordura, pero otro suceso ocurrido en el parking de una gasolinera BP a la entrada de Villena me llevó el día de mi 38 cumpleaños al hospital Psiquiátrico de Santa Faz. Segundo punto de giro. 
Allí solo, sin Dean, pasé una semana recomponiendo los trozos del puzzle en el que me había convertido. No fue todavía suficiente esa semana en el centro para recomponerme, pero sí conseguí que me trasladaran a Madrid en ambulancia al Clínico, y allí una psiquiatra gallega, casualmente nacida en mi mismo pueblo, me dio el alta al no detectar ningún tipo de enfermedad mental salvo «estrés emocional» provocado por un desengaño amoroso. 
Yo no entendía nada, o a lo mejor lo entendía todo y no podía soportarlo, y volví a correr hacia la única luz que veía al final del túnel: la ficción. En ella me movía como pez en el agua, pero los guiones eran cada vez más oníricos y demasiado surrealistas para entenderlos, tanto que no tenía objeto pararme a escribirlos para luego releerlos. Entonces se produce otro punto de giro, al ser atracado con violencia por dos jóvenes de rasgos árabes. Me rompieron la mandíbula con un adoquín de granito que había amontonados por «palés» en casi todo el centro de Madrid, incluyendo la Plaza de las Descalzas. Todo por un mísero botín (unos cuantos euros, la documentación, incluidas mis dos tarjetas sanitarias: inglesa y española, una cámara de fotos cargadita y el guión de «Lola y María se van a Finestrat»); y me dejaron el llavero, con las llaves de la casita de la playa y del Twingo, y una brújula qué me regaló un amante por mi último cumpleaños. En esos momento me sentí como un gallo al que le cortan la cabeza y corre en círculos sin saber a dónde, chocándose con todos los obstáculos que se interponen en su carrera hacia ningún sitio. Así estaba yo: ciego y herido; sin cabeza fui perdiéndolo todo menos la casa de Finestrat. Solo y sin sentido acabé de nuevo en el Clínico, esta vez por un problema físico. Allí intentaron reconstruirme, al segundo intento lo consiguieron. Mientras mi mandíbula iba soldándose lentamente, yo volví a vagar sin rumbo, andar y correr, en círculos, totalmente cegado por el desconcierto, dándome un golpe tras otro contra cualquier obstáculo que se interponía en mi ciega trayectoria. Al perder la cabeza, no los nervios, y ya perdido todo lo que amaba, me sentí realmente solo; entonces una mañana me paré y me senté a fumar. Alguien vino a hablar conmigo y me cambió su elixir por mis cigarros. Mi mente se abrió, llamé a un conocido, le pedí 50 euros y cogí un autobús a Galicia. Me dormí instantáneamente y cuando abrí los ojos circulábamos paralelos a la muralla romana. Allí empecé a vivir el penúltimo guión: «Fumar mata pero vivir remata».
Casi recuperado volví a Madrid cargado de productos de la Tierra y algo de dinero en un coche alquilado, el mío estaba en el taller recuperándose de un choque tonto. Tenía que irme hasta Finestrat pero no lo hice porque quería recuperar a Dean, para recrear la «road movie» que me habían robado. Los días pasaban, yo me iba viniendo abajo, y una madrugada de domingo, que era el único día que tenía permiso para estar con Dean, cansado de correr sin rumbo y sin tino me desplomé sobre la hierba del parque, «nuestro Parque». Mi perro negro tumbado con la cabeza sobre sus patas vigilando mi inconsciencia, sin dejarme hasta que mi cuerpo inerte volvió a la vida. Le busqué con mis manos, al sentirle me tranquilicé, entonces abrí los ojos y lo primero que vi fue un cielo gris, que se iba ennegreciendo por segundos, me incorporé y me abracé a Dean que ya se había levantado; él era lo único que tenía, nunca me había fallado, me dio un beso con su lengua rosada y comencé a llorar. No sabía qué hacer, ni a donde ir. Solos los dos en medio de un gran parque... Miré la hora, ya pasaba de las dos, y ¡tenía que haberlo devuelto a las doce! Debía pensar alguna solución. Toda mi vida estaba repartida entre un coche y una casa que odiaba y lejos de la ciudad donde me encontraba. En ese momento tenía a Dean, un lugar donde vivir (la maravillosa casa de mi buena amiga Begoña, un lujoso duplex frente al museo del Prado), en otras circunstancias eso me bastaría para ser feliz, pero estaba sin fuerzas, sin ilusión, a punto de rendirme. La realidad que sólo veía era que tenía que separarme de mi «niño» porque legalmente pertenecía a mi ex. Me había excedido del tiempo que él me daba para tenerlo conmigo, tenía que devolvérselo; precisamente no necesitaba más líos, pero tampoco quería separarme del único ser que me quería incondicionalmente y al que yo adoraba. Siempre he pensando mejor paseando, corriendo, caminando o pedaleando y, sobretodo, fumando; le puse la correa a Dean encendiendo a continuación uno de los últimos cigarrillos que me quedaban y echamos a andar por el sendero que circundaba el parque. Caminar en círculo adormece la mente y como los pollos sin cabeza me dejé llevar por la fuerza del amor: lo miraba todo y todo en el parque se transformaba en belleza. Mis pasos eran cada vez más rápidos, el cielo más negro y cercano, tanto que parecía que fuera a desplomarse sobre nosotros. De hecho empezaban a caer suavemente unas gotas enormes cuando de repente a lo lejos vi a alguien sentado en un banco. Era otro superviviente de la hecatombe. Dean y yo ya no eramos los únicos que estábamos vivos.
Nos fuimos acercando por el sendero hasta pasar a su lado, le miré, Dean tiró de mí hacia él, entonces le reconocí: era el nuevo Ángel que el Universo me había otorgado para acompañarme en el nuevo camino que ya había emprendido. Me senté a su lado, le dije hola y comencé a llorar. No podía parar, aunque lo intentaba, lloraba por todo lo malo despojándome de toda la mierda acumulada, y así estuve no sé cuanto tiempo, hasta que también empezó a diluviar. Nos levantamos, y casi corriendo fuimos hacia la que hasta hacía poco había sido mi hogar, para dejar a Dean con el «demonio». Mi miedo había desaparecido.

Mi Ángel bueno se llamaba Guzmán, y poco a poco descubrí que era también un hombre encantador. Diez años después de ese día sigue aquí, a mi lado. Dean, sin embargo, nos dejó hace ya cinco años.

©Miguel Je 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

JOSITO ERA UN HOMBRE ENCANTADOR... Y, A VECES, UN ÁNGEL BUENO


«Quiero ser el único que te muerda la boca...»

A Josito le encontré una madrugada de primavera. Esa tarde había roto con mi pareja con la que llevaba unos cuatro años y me encontraba descolocado. Actué de una manera demasiado tópica: discutes con tu pareja, rompes con ella y te vas a emborrachar, sin importarte en como pueda acabar la noche... A oscuras, ciego de piñas coladas y con el fuego de un «dragón» expandiéndose desde mi lengua, me dejé guiar por el instinto y por el tacto, hasta que mis manos acariciaron su cara...
—¡Tú sí!
Con su cara todavía entre mis manos le hice pasar una última prueba acercando mis labios a los suyos para besarle. Saltaron chispas y nos mantuvimos unidos, rodeados por cuerpos desnudos en la oscuridad de la sauna, a las tantas de la noche, seguramente a punto de amanecer. Ya de día cruzábamos la Gran Vía cogidos de la mano, mirándonos sonrientes y con ganas de tumbarnos abrazados en una cama. Al mirarle me pregunté si no vería mejor en la oscuridad que a plena luz. Había encontrado un Ángel justo después de haberme desecho de un demonio.

Fuimos amantes durante años, amigos para siempre, pero nunca conseguimos establecer una relación de pareja, quizás éramos demasiado iguales, a pesar de intentarlo alguna vez y planificarlo unas cuantas.
Josito era dos años mayor que yo, ambos habíamos crecido sin padre al ser criados por una tía... Nos sentíamos como dos adolescentes que se enamoran por primera vez, y actuábamos encima como tales. Pasábamos los fines de semana en su casa y el resto de los días nos veíamos unos minutos; yo trabajaba en el CSIC por las mañanas, por la tarde tenía clases y a las ocho entraba de camarero en un pub, «Trappola», al final de Serrano, que se llenaba cada noche de niños pijos enloquecidos por la música de grupos ñoños españoles, como los «Hombres G». Los viernes y sábados venía a última hora, se incorporaba al grupo de mis locas amigas: Lola, Teresa, Paloma y Gala, pero se le notaba incómodo, no le gustaba que nos separara una barra. Cuando por fin salíamos, ya metidos en su «panda» negro, -por cierto, coche con el que aprendí a conducir en Galicia en nuestras primeras vacaciones juntos, cuyo destino final era Lisboa, y lo fue, pero mucho más fugaz de lo esperado-, me daba un beso con sorpresa, una pastillita que mordíamos a la vez, quedándonos cada uno con la mitad, y nos íbamos al centro, a una disco de Callao a bailar como posesos. El domingo, que ambos estábamos libres, nos íbamos al Reina Sofía, al Tyssen, al rastro o a algún rodaje, luego el aperitivo por la Latina, comer en algún restaurante de Chueca y por la tarde, de cine. Luego a casa a ver la TV o a leer. A los dos nos gustaba escribir, leer, él me escribía cartas, poemas, me hacía canciones, era todo un hombre encantador, demasiado perfecto para ser real, pero sí lo era. A veces le daba el punto y se ponía a pintar, salían de sus dedos pinturas magníficas. Un día dijo que quería pintarme, o fui yo, el que dije que quería tener un retrato como la maja de Goya, no recuerdo bien, posiblemente haya sido una mezcla de ambos. Y lo hizo, pero nunca llegó a rematarlo, un día que me enfadé me lo llevé todavía con la cara sin definir; decidí que me gustaba así.
Nos gustaba jugar, juegos que nosotros mismos nos inventábamos… Ah, Ah, extraños juegos... Jugábamos a crear guiones, que interpretábamos al tiempo que íbamos improvisando, sin necesidad de llegar a escribirlos. Relatábamos en voz alta lo que íbamos haciendo...
— «Y él le dijo...» 
— «A lo que ella respondió...» 
Correteábamos por la casa a carcajadas por nuestras ocurrentes frases. Sus compañeros de piso nos miraban alucinados, pensaban que Josito se había vuelto loco y que yo ya venía así, no les parecía una buena influencia, por lo que no les hacía gracia mi presencia. Se conocían de Málaga, Cipri había sido su novio y andaba desconcertado por su inesperado ataque de celos y por tanto demasiado ocupado en no coincidir con nosotros. Se ponía muy tenso cuando nos cruzábamos. Por otro lado le notaba triste, sería que se había dado cuenta de que Josito se le iba para siempre. En cambio el otro: «mariconita express», era todo excesivo en él, incluso la envidia por vernos enamorados, nos hacía la vida incómoda, siempre siguiéndonos allá donde íbamos... ¡Qué pesado, ay que pesado! Al final la situación se hizo insostenible y Josito se convenció por fin de que era hora de independizarse y cambiamos el enorme ático por un estudio en alquiler en la plaza de los Mostenses. Tenía un balconcito que daba a la plaza, muy soleado. Pusimos una mesa y dos sillas, y ya tuvimos terraza de verano; unas cuantas plantas y aquello era un paraíso. Lo del apartamento fue para mí una sorpresa, pues estaba ya harto de decírselo y de repente un día me llevo a ver apartamentos, hasta que ese nos encantó a los dos. Pero aún así no me fui a vivir a él, pues ya habíamos hecho el famoso viaje en espiral -Madrid, Galicia , Lisboa, Madrid- y yo ya había descubierto el mucho daño que podíamos hacernos. Le di largas, pero fuimos alimentando otro sueño, otro plan... Queríamos marcharnos a vivir a Londres en cuanto acabara yo mi curso y él terminara su contrato en una empresa de publicidad y diseño gráfico. Josito allí se dedicaba a hacer los carteles de películas, casi todas españolas, gracias a eso íbamos a todos los estrenos y fiestas que eran compatibles con nuestro trabajo. Salíamos muchísimo, realmente lo pasábamos genial.
Hay viajes que quedarán para siempre, como el que hicimos al monasterio de Piedra, a Galicia, a Lisboa por toda la costa desde Vigo,  o cuando cogí un autobús a las doce de la noche para ir a verle a Málaga... Boom, boom, se me acelera el corazón... Pero también hay viajes que nunca hicimos, o alguno que hicimos por separado. Hay planes que ejecutamos y otros con los que no pudimos. Por ejemplo yo sí me fui a Londres, un día harto de esperarle desaparecí. Pensé que si me echaba de menos se atrevería a empezar desde cero conmigo, en otra ciudad, en otro país. Me echó de menos, vaya si lo hizo, a las dos semanas de estar allí recibí una carta con un único folio, este era su contenido:

«Quiero compartir mi vida contigo
sentir las horas y los minutos, contigo
viajar en el día y entrar en la noche contigo
cerrar los ojos y despertar a tu lado, contigo.

Quiero hacer planes y deshacerlos, contigo
comprar comida y cocinar contigo,
leer un libro y escribirlo contigo
pintar, pasear, tener esperanzas, contigo.

Quiero sentarme en silencio, contío
hasta escuchar nuestros silencios, contigo
y reírnos hasta llorar contigo
caminar y viajar juntos, contigo
descubrir paisajes y cosas nuevas contigo
que nos caiga el sol y la lluvia contigo

Quiero vivir, simplemente, contigo
sin más propósito que vivir contigo
hasta aburrirnos de vivir, pero contigo»

Me emociono al volver a leerlo, de hecho fue una canción que tiempo después me cantó. Pero en el momento de leerla en mi habitación de la casa de los Willson, en Ealling, me dio mucha pena. Ya no había marcha atrás, yo ya había pasado los quince días reglamentarios de safari emocional para olvidarle y ya estaba de nuevo enamorado de otro Ángel encantador.
©Miguel Je 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

¡Por ti, por mí, y por todo lo que pueda pasar esta noche entre los dos!



«Recuerda recordar y se consciente»

La segunda persona que a lo largo de mi vida me regaló flores era un hombre encantador. Yo salía de clase, por aquel entonces yo estudiaba «realización de video interactivo multimedia» en el CEV, pasarían unos minutos de las seis de una tarde de otoño. Él me esperaba cada día en una plaza casi al lado del palacio de Liria: plaza de Cristino Martos. Bajaba por la calle Manuel con mi carpeta verde manzana bajo el brazo y le vi apoyado en el tronco de uno de los plátanos orientales que hay por toda la plaza. Sonreía. Yo también, por mi alegría de verle, por el amor en el que ambos vivíamos… Cuando llegué a su lado le di un furtivo beso en la mejilla; al separarme, él sacó su mano que tenía escondida en la espalda, y ante mí apareció un enorme ramo de rosas rojas a punto de abrir, de tallo muy largo, justo debajo de mi nariz… ¡Qué aroma!
Todavía puedo olerlas. Eran las rosas más bonitas y frescas que había visto nunca. Mi corazón se perdió un latido, y luego quiso recuperarlo a ritmo frenético. La cara empezó a arderme...
—¡Toma, son para ti!
Yo las cogí torpemente, las miraba y le miraba e él. De mi garganta no salió ni un gracias pero sí fui capaz de darle un beso en los labios.
—¿Nunca nadie te había regalado flores?
—Sí, pero es hoy la primera vez que alguien me regala rosas... y encima huelen.
—¿Tomamos una cerveza antes de irnos?
Y entramos en la taberna de la esquina, yo con mi ramo, que ya quisiera yo que fuera plegable pues no sabía donde meterlo y él con  su pequeña decepción. Era el año 94 y todavía la homosexualidad no era tan visible, ni tan aceptada como actualmente. La gente, en general, no veía tan natural que una pareja de hombres se besaran en la calle. Ni él ni yo podíamos disimular nuestro enamoramiento, se notaba a leguas que éramos pareja, y además yo con el tremendo ramo en la mano acercándome a la barra de una taberna de barrio. El camarero, un hombretón ya mayor, nos saludó con cierta ternura, me sentí entonces menos inseguro. Ahora me parece una inmadurez, por mi parte, el hecho de haberme sentido tremendamente avergonzado de llevar por la calle un hermoso ramo de rosas… A Josito empezaba a notársele también su incomodidad y un ligero desconcierto ante mi torpeza.
—¡Me da vergüenza pero te quiero!
Él sonrió y me besó en la mejilla. Justo en ese momento llegó el tabernero con las dos cañas…
—¡Dos cañitas frescas por aquí!
Sonrió y desapareció en el office.
—¡Por ti, por mí, y por todo lo que pueda pasar esta noche entre los dos!
Dijimos los dos a duo, a la vez que chocábamos las botellas por el culo, luego por el cuello y al decir «esta noche entre los dos» frotábamos las dos botellas de «San Miguel».

jueves, 4 de agosto de 2011

HOMBRES BUENOS QUE FUERON ÁNGELES PARA MÍ



«A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante»
OSCAR WILDE

Hace ya unos años, muchos, más de veinte, mientras estudiaba cuarto de Biología, en Santiago de Compostela, mi querido M. Allué y yo, fantaseábamos con la idea de irnos a vivir a algún pueblo del Mediterráneo, poner un chiringuito en la playa y dejarnos llevar... por la brisa... Sigo deseando lo mismo, pero él ya no está en mi camino. Ambos vivimos mirando el mismo mar, pero no sólo nos separan kilómetros. Tal como nuestras vidas se cruzaron, para continuar unidas durante unos años, un día se separaron, y ambos escogimos caminos diferentes. No estábamos preparados para dejarnos llevar por la brisa, al menos yo; tuve miedo. Esa brisa nos llevaría a Madrid y luego quizás al Mediterráneo. Me queda el consuelo de haber disfrutado durante todo un mes junto a nuestro mar, en Tarragona, su ciudad de origen.

Manolo, de padre catalán y madre extremeña (ya fallecida por aquel entonces), fue uno de mis primeros ángeles buenos que ejercieron en mi vida como hombres encantadores.

Él me enseñó todo lo qué sé del arte contemporáneo, era un gran pintor (lo sigue siendo) y dirigía la más prestigiosa galería de arte de Galicia. Trabajábamos juntos, nos divertíamos como niños, me gustaba oírle cuando me llamaba “mi estudiante inglés” al llegar a su cuarto y sentarme en su cama, mientras le despertaba con mil besos. Se desperezaba con una sonrisa, yo me echaba encima suyo y él me abrazaba... Todos los días me decía lo mismo: —«no te duermas o te robaré el corazón»... No, no me dormía, pero no porque tuviera miedo de que me robara el corazón, pues ya era suyo, no me dormía porque me iba excitando igualmente que él.
¡Qué felices éramos explorando continuamente nuevos terrenos en la pasión y el sexo!


Pasión, sexo, amor, entrega, devoción y perfecta complicidad. Creíamos haber descubierto la pólvora por tener una manera especial de llegar al orgasmo, tanto deseo era el que sentíamos que yo casi le estrangulaba... Descubrimos una manera particular de hacer el amor... Cada nuevo orgasmo superaba al anterior. Éramos como críos que disfrutan experimentando, nosotros lo hacíamos con nuestros sentimientos y con nuestra sexualidad. Me sentía orgulloso de él, era mutuo.

Todavía puedo recordar el olor de su estudio, donde pintaba y escribía. Yo era su inspiración. Hizo toda una exposición inspirada en mí. Recuerdo un pequeño cuadro que él decía que era una pintura para colgar en un baño, se llamaba Mi-Gel; otro de grandes dimensiones que tituló “Paisaje sobre la espalda de Miguel” , que se vendió rápidamente; y otro que tengo yo: “I can´t you everything but love”.

Conservo todos los regalos que me hizo, menos un abrigo de Montesinos, que se lo quedó Charo, mi pareja en esos años, Manolo y yo éramos «amantes». ¿Conservará él los que yo le hice? Yo soy tan sentimental... Él también lo era. Vivíamos esa extravagante relación de una manera demasiado natural para una ciudad tan pequeña como lo era Compostela a mediados de los ochenta. Charo, Manolo y yo formábamos un trío políticamente incorrecto, y por ello éramos demasiado visibles.

El conocernos me abrió ventanas a un mundo para mí, por entonces, desconocido. Aprendí de él a comportarme en una sociedad que hasta entonces sólo conocía por el cine, las revistas o la literatura. Con él descubrí muchos placeres, algunos prohibidos, otros mal vistos entonces.... Yo también era su alumno sin que él fuera mi profesor: era mi maestro. Quería ser como él cuando fuera mayor, pero no por ello mi personalidad se vio alterada. Pocas cosas nos separaban, ni siquiera una linea en la mitad del cerebro, ni la lectura, ni la escritura, ni la música, ni la comida, ni la bebida,... Fue él la primera persona que me regaló flores. Ambos pensábamos que todo sabe mejor con unas bonitas flores frescas alegrando el hogar. Nos íbamos cada día al Black a bailar como posesos, pero también íbamos al cine, o al teatro. Teníamos una canción: “Too much”, una película: “La Ley del Deseo”, nuestro restaurante favorito: el Rúa Nova, nuestro pub: el Tamboira o el Modus, incluso el Más Madera, nuestra cama de ochenta centímetros, nuestros sueños, nuestras fantasías,... Lo teníamos todo y nos quedamos sin nada más que los recuerdos... Todo por mi miedo, por mi inseguridad, por pensar con la cabeza y no dejarme llevar por el corazón. Me lo perdí. Pero al menos conservo el amor que aún hoy le tengo. Cuando quiero a alguien nunca puedo dejar de quererlo. Tengo un corazón muy grande, y la gran suerte de haber estado al lado de hombres buenos que fueron ángeles para mi.

«Miro la primera foto que me regalaste, pegada en siete pedazos». Recuerdo la noche en que en un arrebato la rompí en su presencia, fue la primera foto que tuve de él y que le sacó otro gran pintor y amigo: Quintana Martelo. Le doy la vuelta y sigo reconociendo su letra:

Manolo, con amor
16. 12. 86
(Aunque no me gusta nada como estoy, sin afeitar, con cara de constipado, delante de un cuadro que me dio SUERTE, pensando quizás en TI, o a lo mejor, no pensando como siempre en mi mismo, pero esta vez con otro nombre entre los labios, en el hueco de la mano, pegado al cuello).
Y ese nombre, claro está, es el TUYO. Te quiero.


martes, 26 de julio de 2011

Pictures, Galleries and Merchandise (Sensations)


La vida también es una relación psicológica entre yo, que observo, y la obra (lo creado por mi o por otros)

Cuando un dolor que tenemos asociado a un olor, que a su vez estuvo relacionado a un placer, y pasan años, unos cuantos, sin sentir estas tres sensaciones, y de repente, un domingo cualquiera, alguien, sabiendo o sin saber, te coloca ante un umbral y se abre una puerta azul mediterráneo, y una mano manchada de pintura te invita a entrar, y aquel olor grabado, tantas veces sentido, lo llena todo y se me mete por todos los poros de la epidermis, y sigue más allá, hasta la fibra más sensible. Empiezas a oír, a ver, a sufrir, a reír, a amar una vez más, porque siempre lo digo: el el que ha amado una vez nunca deja de hacerlo...

Y todo vuelve, todo gira con las ruedas de una bicicleta; todo suena como de un instrumento recién afinado se tratara; todo transmite Energía y siempre se vuelve al principio: estamos continuamente volviendo a la infancia para arreglar lo que antes no supimos cómo hacerlo. Uno puede regresar instantáneamente con sólo sentir un olor, una canción, sentir una imagen, con una simple voz...

El AMOR está en todas partes. Sólo tenemos que estar preparados para verlo; y yo lo vi, lo sentí, lo siento cada día, cada segundo, con cada cuadro, con cada pintura, con cada imagen. El amor está en las maletas, en el mar, en el suelo, en las bicicletas, en las tumbonas de rayas, en los instrumentos musicales, en los diferentes colores, en el suave tacto del acabado y en las personas sin rostro definido. El amor ESTÁ. Y nosotros sólo tenemos que pararnos, ver y amar. En este sentimiento recíproco creado está el ELIXIR de la VIDA. Por eso no hay que salir fuera, hay que mirar primero dentro, y ya es suficiente para ver luego todo lo demás.To fall in love every day, cada segundo, cada milésima, y todo volverá a GIRAR.

Por eso cuando entré en el estudio de Luis Frutos, en ALTEA, ocurrió lo mismo que la primera vez que pisé TRINTA GALLERY, en COMPOSTELA. Si algún día amé la pintura y dejé de hacerlo, o de darme cuenta de ello, porque dejé de sentirla; cuando fui capaz de amar de nuevo amé también la pintura de Luis, los perfectos cuadros acabados y suavemente dulces. Imágenes de su infancia, de su vida pero que también YA lo son de la mía, porque me han hecho vibrar a más velocidad y regresar a mi infancia para intentar solucionar lo que tenía pendiente, y no encontraba cómo ni cuando hacerlo.

Y ya está, ya estoy en el camino. Esa vibración más evolucionada me ha sacado del largo letargo y me ha puesto donde tenía que estar: de nuevo en el mercado, de nuevo en el ARTE.
Ha sido un "come back", una vuelta a la simple vida, ¿tiene precio eso?

Siempre tiene que haber un comodín para iniciar el juego y siempre hay dos en cada baraja, en cada juego. Lo importante siempre será el juego. Pues vamos a jugar.

domingo, 24 de julio de 2011

ADIÓS AMY!!! SEE YOU LATER!!!








«Las estrellas que brillan el doble, duran la mitad que las demás»


23 de julio por la tarde, leo en la pantalla del televisor: — ˝última hora: La cantante Amy Winehouse ha aparecido muerta en su casa del norte de Londres”; sentí como un escalofrío que recorría todo mi cuerpo.

Hace unos cinco años que la escuché cantar por primera vez, y me enamoró; fue un flechazo, que se acrecentó al ver cómo era físicamente. Era un chica peculiar, con estilo propio y fuera de toda norma. Su forma de vida, su imagen (vestuario, maquillaje y peinado ) le daba un aura de verdad y, sobre todo, de libertad. Su estilo fue copiado por muchas jóvenes y adolescentes. Era solitaria, pequeña y con apariencia frágil a pesar de su actitud algo «macarra». Le gustaba pasear sola por las calles de Londres. A mí también!!!

Muchos pensarán que es una pena que un «talentazo», como lo era ella, se fuera degradando por las drogas a un ritmo vertiginoso: «¡Malditas drogas!» Puede que la droga haya sido el mecanismo detonador que la llevara a desaparecer una tarde de finales de Julio, pero pudo haber sido una bala, una intoxicación etílica, una caída, … Ella se fue y punto. Pero nos deja un pequeño legado, que es un gran regalo, con todo el sentimiento y emoción que ella nos entregaba: sus canciones. No hay ni una sola que no me guste, y tardaría tiempo en poder elegir una de entre todas, quizás «Back to black»... pero es que de su primer CD: «Frank», podría escoger cualquiera. Me hubiera gustado conocerla personalmente. Hubiese deseado saber cómo era, y cómo y porqué fue evolucionando hasta desaparecer. Se hablaba de sus escándalos hasta la saturación, pero qué había detrás de todo ese descontrol. No lo sé pero me importa.

Sé que había hecho un disco con canciones de ritmo reggae y que su discográfica lo rechazó. Me apuesto que no tardarán en editarlo y qué será su gran éxito. Yo correría a comprarlo. También tenía otro cociéndose, ya con el beneplácito de la compañía, de ese dudaría, pero por oirla seguro acabaría por adquirirlo.

Ella consiguió muy joven y en poco tiempo el éxito profesional. Todo por su enorme talento, por su voz, pero también por su acierto a la hora de componer sus canciones. No engañaba a nadie, no le importaba nada el que dirán, pero su éxito profesional no llenó sus anhelos, lógicamente para ser feliz se necesita amor, y ella tuvo un gran desengaño, no fue afortunada en amores. También un posible desencanto del «show business» ayudó a que cada vez se refugiara más en las drogas, llegando a excederse sin ningún control, quizás, precisamente, por falta de amor, por falta de tener a su lado una persona que le diera equilibrio. Por su especial personalidad parecía reírse de todo, de todos, incluso de ella misma.

No sé, y mira que me gustaría, qué pensaría ante un inminente concierto: ¿quería o no darlo todo? Pero por qué llegada la hora, salía al escenario con sus facultades excesivamente mermadas. ¿Estaba tan contenta que no paraba de celebrarlo y cuando llegaba la hora de la verdad se había pasado, o por el contrario se sentía tan aterrorizada ante la subida al escenario y enfrentarse a su público al que deseaba agradar, y no sabía que sólo con su presencia y su voz era suficiente para enamorar a todos los presentes. O quizás ya todo le importaba un pito porque ya no le gustaba la vida, el mundo... Sea lo que sea Amy se ha ido.

La recordaré siempre, escucharé sus canciones de vez en cuando, cuando la eche de menos o cuando quiera, seguirá viva porque muchos la seguiremos recordando. No veré imágenes de sus excesos. Me quedaré con lo mejor y con esa carita de niña mala pero tremendamente frágil y desencantada.

No pienso que las estrellas que brillan el doble se apaguen a los 27, creo que es coincidencia y punto.

Te quiero AMY!!!
 ©Miguel Je 2011



martes, 5 de julio de 2011

LO SIENTO POR LOS DISEÑADORES DE BAÑADORES PERO LAS PLAYAS NUDISTAS SON EL FUTURO



El Gran Wyoming responde a la pregunta de que si pudiera viajar en el tiempo a qué época iría:
—A la de Adán y Eva, porque podría ir desnudo sin que nadie se riera de mi.


Hace muchos años, unos treinta por lo menos, que sólo voy a playas nudistas o naturistas. Recuerdo la primera vez, fue en Lisboa, Costa de Caparica (praia 19). Cogimos el «minicomboio da Caparica», un trenecito como de feria que recorre toda la costa. Pasamos todo el día, nunca lo olvidaré. Volvimos a Lisboa andando por la arena al atardecer, llegamos a la pensión hechos polvo y yo quemado. No me importó, había sido una jornada memorable llena de nuevas sensaciones. Estoy seguro de que Charo, mi primer gran amor, tampoco olvidó ese día. Nunca habíamos hecho nudismo, íbamos nerviosos y emocionados, aquellas eran nuestras primeras vacaciones juntos: A Coruña – Madrid – Sevilla – Aracena - Lisboa – Oporto – Viana – Vigo – A Coruña. De ese viaje podría escribir un maravilloso guión (quizás lo haga). Dieciocho añitos teníamos, y después de esa agradable prueba, que siempre es un viaje para una pareja, nos fuimos a vivir juntos a Santiago. Diez años duró el idilio, el amor aún permanece. Cuando has querido de verdad a alguien una vez, nunca dejas de quererle. Pero volvamos a Caparica, que yo me pierdo en los recuerdos muy fácilmente... Bajada del «miniconboio», accesorios los justos, todos en un bolso Kelly de lona naranja, muy poca gente y dispersa, la mayoría hombres solos (luego supimos que no sólo era una playa nudista también era una de las playas gays más famosas de Portugal), un océano azul intenso con enormes olas que venían como a cámara lenta y luego rompían con fuerza. Nos quedamos absortos. Al cabo de unos minutos, empezamos a sudar y nos desnudamos también lentamente hasta quedarnos en ropa interior, nos miramos riéndonos y nos quitamos todo, nos reímos más al ver nuestros culos blancos. Nos untamos el uno al otro de crema protectora y a contemplar el paisaje sentados en nuestras toallas... Yo fui el primero en meterme en el agua, Charo no se atrevía con semejantes olas, yo sí. Fui corriendo y me metí mar adentro lo más rápido que pude para evitar que las olas rompieran sobre mí. Ya dentro me dejé llevar, me subía y me bajaba con delicadeza, sin nada pegado al cuerpo, con todo libre, sonreía, emanaba felicidad. Muy cerca otro hombre se dejaba llevar también por las olas y me sonrió. Él se fue acercando a mi, a la vez que yo me iba excitando. De repente desapareció bajo las aguas, en seguida noté que algo me succionaba, estallé de placer. Entonces salió de nuevo, esta vez a mi lado el mismo hombre moreno, de pelo negro y poblado bigote, me besó y volvió a desaparecer...

Nunca más pude volver a bañarme con ropa. Estar desnudo es tan natural que no entiendo como la gente no utiliza las playas de esta manera. No lo entiendo pero lo acepto, como las religiones, igual.
A lo largo de los años fui conociendo más y más playas nudistas, en Galicia, en Portugal, en la Costa del Sol, en Canarias, en Andalucía, en Mallorca, en la Costa Azul, en la Brava, en Italia, en la Valenciana, en la de Murcia. Muchas... Se nota que me gusta el mar y las playas. Pues sí. Como nací en el interior, y tardé muchos años en ver el mar pues luego no pude vivir sin él. Lo que más me gusta de estas playas es la tranquilidad, paz y armonía que se respira. Una de las circunstancias que más agradecía era la ausencia de niños casi generalizada. No tengo nada en contra de los chiquillos, pero yo elegí no tenerlos, y en la playa no me agradan sus griteríos y correrías a mi alrededor. Otra ventaja era la soledad e intimidad al no estar codo con codo, o mejor toalla con toalla con los «vecinos», el no tener que escuchar conversaciones que en absoluto me interesan y que me despistan de mi lectura, de mi escritura o de mis pensamientos. Hoy en día ya no es así. Cada vez son más las familias que traen a sus hijos. Matrimonios jóvenes y no tan jóvenes con un hijo o dos, raramente más. «Casualmente» suelen estar bastante bien educados y tienen un comportamiento ejemplar para ser niños. Peores son los adolescentes que vienen con sus larguísimas bermudas y no se las quitan ni para mear, porque mear seguro que mean en el mar como todos lo hacemos. En las playas textiles hay baños pero pienso que sólo los usan para cagar, con perdón. Y por último diré que, normalmente, las playas naturistas no tienen servicios de limpieza como las tan elogiadas y bendecidas con la «bandera azul», pero se mantienen, a lo largo del día, mucho más limpias que estas. Es que no sólo somos más naturales es que naturalmente somos más cívicos. Ya se sabe «no es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia».
A quién todavía no se ha quitado el bañador que lo haga, olvidaos de las modas, de comprar los que mejor paquete hacen, de los biquinis que aumentan hasta tres tallas el pecho, dejaros llevar por el túnel del tiempo y volver al Paraíso, seamos Adanes y Evas antes de que se pusieran las hojas de parra. Dejemos los «modelitos» para las piscinas más «cool». Ahí sí que no podemos ser «clueless», debemos seguir la «onda», y el que no quiera gastarse un euro de más: en «pelotas» en las mejores playas y fuera complejos.
¡Siempre puede aparecer un atractivo portugués que te succione y te haga estallar de placer!